Pasaron días y días en los que me dedicaba a seguir con mi vida, y a ignorar llamas de Zayn, Liam, Niall y Harry. Louis ni se molestó en llamarme ni una sola vez, aunque los dos sabíamos que aquello era lo correcto. Pero no por eso dolía menos. Le dije a Xavi que, simplemente, habíamos roto algo que ni siquiera había empezado. Por fortuna no me preguntó nada sobre aquello y, simplemente, cambió de tema. Se porto genial conmigo en esa semana. Atendía a todas las directioners, realizaba él todos los tramites que tenían que ver con los chicos... En fin, que Xavi se convirtió en mi ángel de la guarda. Estaba allí siempre que la necesitaba, e incluso aquella noche de domingo, en la que no pude hacer otra cosa a parte de llorar, se quedó a dormir conmigo. La gente seguía hablando sobre nosotros, y la supuesta pareja que formábamos pero cada día me importaba menos. Que hablasen lo que quisieran, había decidido hacer oídos sordos. Xavi tampoco parecía muy afectado por los rumores, pero comprendí que estos siempre conseguirían molestarme de alguna manera.
Era viernes por la mañana. Estaba a punto de dirigirme a la universidad, tan solo me faltaba terminar de programar el lavavajillas, cuando sonó el timbre. Fruncí el ceño, ¿ quien estaría en la puerta de mi apartamento tan temprano? Me dirigí a abrir la puerta, y me encontré con aquella imagen. Mi madre y mi padre, cargados de maletas y con unas sonrisas que no le cabían en el rostro. Oh, no, por favor, lo último que necesitaba en esos días era tener a mi familia dentro de casa. Les quería pero me sacaban de mis casillas. _: ¡ Papá, mamá! ¿Qué hacéis aquí? P: ¡Hola cielo! Decidimos venir a verte, que llevábamos meses separados. M: Y de paso a conocer a Xavi. _: Mamá, os he dicho un millón de veces que... M: ¡No hace falta que nos mientas! P: No somos la prensa. _: No, sois peores, ellos al menos me dejan hablar. M: ¡Cielo! No digas eso y llama a Xavi, queremos comer con él. Resoplé mientras cogía las llaves de casa. _: Tengo una idea mejor, voy a ir a verle a su casa mientras vosotros os instaláis. M: Excelente, yo voy a ver lo que tienes en la cocina para ir pensando en el almuerzo. _: Genial, volveré en un rato. P: Hasta luego cielo, cuídate. Me marché de mi casa, muerta de vergüenza por lo que estaba a punto de hacer, y baje las escaleras hasta llegar a los aparcamientos. Una vez allí me monté en mi coche y puse rumbo a la casa de Xavi, que aún estaría durmiendo.
Toqué el timbre, y me obligué a mí misma a no moverme de allí. A no salir huyendo, como hacía cada vez que tenia un problema. X: _, ¿ qué haces aquí a estas horas...? _: Son las ocho, Xavi, una hora mas que normal para que estés en pie. X: Sabes que odio madrugar. _: Lo siento... X: Eh, no lo sientas, simplemente pasa y cuéntame el motivo de tu visita. Asentí mientras entraba a la casa de mi compañero. No era la primera vez que estaba allí, pero me sentía como si lo fuese. _: Verás... Necesito que me hagas un gran favor. Mis padres se han presentado en casa, sin avisar, de sorpresa, porque quieren conocerte. Les he intentado explicar por enésima vez que son simples rumores, pero la alegría de que su hija menor haya encontrado a alguien que la aguante les ciega, y les deja sordos. X: Mira que eres tonta, cualquiera que tuviese la oportunidad de estar contigo sería la persona mas afortunada del mundo. _: Ya, seguro... X: Pues si. Y por ellos no te preocupen, actuare de novio el tiempo que haga falta. _: Muchísimas gracias Xavi, en serio, te debo una bien grande. X: No hay de qué, enana. _: Bueno, pues ya de paso te digo que mi madre quiere que vengas a comer... X: Sin ningún problema, y esta noche les sacamos a cenar y les enseñamos la ciudad. _: ¿No te importa? X: ¿Como me va a importar pasar tiempo con mi novia y mis suegros? Le mire mal mientras mientras él reía. X: Anda, ven aquí, tonta. Abrió sus brazos, y yo me lancé a ellos sin pensarlo dos veces para abrazarlo con fuerza.
Espere a que se preparara, y después volvimos a mi casa, ambos en mi coche. _: ¿Preparado para entrar en otra galaxia? Le pregunte mientras buscaba las llaves del apartamento en mi bolso. X: Exagerada... Seguro que lo paso genial. _: Si, vamos, eso no lo dudes. Los dos reímos, entrando por la puerta. P: ¡Elena, ya han llegado! M: ¡Ya voy! Mis padres se acercaron de inmediato hace nosotros, impaciente, y yo suspiré antes de presentarles. _: Bueno, él es Xavi... Xavi, ellos son Elena y David, mis padres. X: Encantado. Mi compañero les dedicó una sonrisa a mis progenitores, que seguían con esa sonrisa de oreja a oreja. Al menos ellos eran felices... P: Me estarás cuidando a la niña, ¿no? _: Papá... No empieces. X: Hago todo lo posible, señor. M: ¡Claro que si, David! ¿No ves que se le ve que es muy buen chico? ¡Yo siempre escucho vuestro programa! Cuéntame Xavi, ¿ cuándo conoceremos a tus padres? _: Vas muy rápido, mami... M: ¡Pamplinas! Yo no me voy de esta casa sin conocer a la familia de este joven tan encantador. X: Cariño, no hay problema, esta noche cenamos todos juntos y listo. M: ¡Claro que si! _: ¿Se te ha ido la cabeza? X: Que no, de verdad, no hay ningún problema, terminamos de grabar y los pasamos a recoger. _: Xavi, pero... P: ¡Sin peros, ya está todo hablado! Rodé los ojos. Como siempre, nadie tenía en cuenta mi opinión. Pasamos la mañana soportando las preguntas de mis padres, y sus comentarios sobre lo buena pareja que hacíamos Después comimos de la paella de mi madre, tan exquisita como siempre. X: Caray, ahora se de quien heredaste esa mano que tienes en la cocina... _: Ya me gustaría cocinar como mi madre. P: Tu también cocinas genial, cielo, Xavi tiene razón. _: Los hombres sois todos unos pelotas... Los cuatro reímos mientras terminábamos de comer. Después, Xavi se marchó con la excusa de tener que avisar a sus padres de las cenas, y que preparar el programa de aquella noche. Quedamos a las cinco para hacerlo juntos, y lo acompañé a la puerta. _: Gracias... Susurré antes de que se alejase. Me guiñó un ojo, y besó mi mejilla antes de marcharse de mi apartamento y dejarme allí, con mis padres. P: Cariño, te suena el teléfono. _: ¡No lo cojas! P: Demasiado tarde, ya lo hizo tu madre... Oh, mierda. Corrí hacia el salón, y me encontré a mi madre sujetando mi teléfono con el ceño fruncido. M: Cielo, es un chico, creo que habla ingles.

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