jueves, 28 de febrero de 2013

Capítulo 6: Gotta be you.

Me pregunté a mi misma qué había pasado el día anterior, aunque no encontré respuesta. En la cocina, y con la compañía de Tommo, intentaba hacer memoria, recordar que habíamos hecho la noche anterior, pero nada. Mi mente se había quedado en la pista de baile de aquella discoteca. Tenia que pensar en algo que decirle a Louis antes de que se despertase. Pensaba aquello mientras tomaba aquella taza de café  y al casi al mismo tiempo descubrí que la suerte no estaba de mi lado aquel fin de semana. Mi ídolo se encontraba entrando en mi cocina, en ropa interior y con una cara de resaca que no le quitaba su belleza natural. 
Lo: Buenos días. ¿Buenos días  ¿BUENOS DÍAS  LOUIS? Sentí ganas de mandarle a la mierda, pero opte por tranquilizarme. _: Buenos días. ¿Qué tal  has dormido? Lo: Si hubiese dormido, te contestaría  Oh, genial, con indirectas desde esa hora de la mañana. _: Claro... Lo: Liam pasará a buscarme en diez minutos... _: ¿Puedo ir con vosotros? Deje mi coche en la entrada del hotel. Lo: Claro. _: Voy a prepararme entonces, aquí tienes café y puedes coger lo que quieras de la nevera y la despensa. Lo: Está bien, gracias. Y así lo hice. Fui a mi habitación  a por algo de ropa, y después me encamine hacia el baño. Ahí disfrute  de una duradera ducha, y salí al comedor minutos después, ya lista. Lo: No te acuerdas de nada de lo que paso ayer, ¿verdad? _: No... Lo: Ya me encargare de recordartelo algún día. Le mire, incredula por lo que acababa de escuchar y di una bofetada en una de sus mejillas. No iba a permitir que nadie me hablase así, y menos mi ídolo. _: Si quieres simple sexo, te recomiendo que te vayas de putas, y eso mejor lo hablas con Xavi, que seguro que se siente mas cómodo que yo. Tras pronunciar estas palabras, le empujé hasta dejarlo fuera de mi casa. El resto del día lo pasé como una tarde de domingo normal y corriente. Comiendo helado, prestando a Tommo la atención que no le había dado durante toda la semana y viendo comedias románticas que me dejaban claro que yo nunca tendría una historia similar, ni por asomo siquiera. Pero cuando la noche comenzaba a caer, mi móvil sonó. Xavi. _: Dime Xavi. X: ¿Tienes plan para esta noche? _: Sí, deprimirme y dormir. X: ¿Y no prefieres salir a cenar? _: ¿ Quienes irían? X: Nosotros dos. _: ¿Me prometes que no has metido a los chicos en esto. X: Palabrita. _: Pasame a buscar a las diez. X: De acuerdo, nos vemos luego. Colgué  y me levante de un salto del sofá, asustando sin quererlo a Tommo. 
Las diez menos diez. Terminaba de pintarme, con el móvil sonando en el salón  Cuando conseguí tener un maquillaje medianamente decente, fui a mirar de quien eran las llamadas perdidas. Louis. Genial. Me había arruinado el día, pero no iba a permitir que me arruinase la noche. Cogí mi bolso, lo deje todo apagado, y salí de casa. Xavi ya me estaba esperando en la acera de enfrente. X: Gracias por acordarte de mi durante todo este día de domingo, es genial saber que no siempre tengo porque llamarte yo, sino que tu también muestras algo de interés en mi, y me llamas de vez en cuando para hacer algo juntos. _: ¿Chantaje emocional? X: Mas o menos, pero eres buena esquivándolo. _: Lo siento, no tenia ganas de salir... X: ¿Por que estás aquí entonces? _: Porque siempre consigues animarme. X: Ven aquí, anda... Me abrazo con bastante fuerza antes de subir al coche. Yo agradecí esa muestra de cariño, a veces me olvidaba de que tenia a Xavi y me sentía totalmente sola. No tardamos demasiado en llegar al restaurante. Yo ya había estado allí, y me gustaba bastante la comida que servían. Nos encontrábamos a punto de comenzar a comer el postre, cuando todo el restaurante guardó silencio. Yo fruncí el ceño y miré a Xavi, que me miraba con cara de pena. X: Perdóname esto algún día, por favor... _: ¿De qué me hablas? X: Date la vuelta... Obedecí  y me encontré con Louis y Niall, cada uno sentado en una silla, con micrófonos y Niall con una guitarra. _: Me voy de aquí... X: Escucha la canción al menos. Lleva todo el día llamándome para que te trajera. _: No sabes lo que ha pasado, Xavi... X: Sí que lo sé, y también sé que no actuó de la manera correcta, pero créeme cuando te digo que se arrepiente. Suspiré y volví a darme la vuelta. Estaban a punto de empezar a cantar.  Lo: Girl I see it in your eyes you're disappointed 'Cause I'm the foolish one that you anointed with your heart I tore it apart And girl what a mess I made upon your innocence And no woman in the world deserves this But here I am, asking you for one more chance. Al terminar la canción  Louis se encargs de decir que iba dedicada a una persona que se encontraba cenando allí  Por supuesto, todo el mundo comenzó a cuchichear. _: ¿Podemos irnos...? X: Claro. Nos levantamos de nuestra mesa, ya que habíamos pagado la factura durante el estribillo, y nos marchamos de aquel restaurante. No sabia que me pasaba, yo no era así  No me gustaba que me tratasen como a un juguete o un pañuelo, solía darle la patada a los chicos que hacían eso. Y seguí el mismo procedimiento con Louis, pero algo en mi interior me decía que no estaba haciendo lo correcto. X: Ahora tienes dos posibilidades, puedes pedirme que nos marchemos ya y despedirte por ahora de Louis, o ir tras él y pedirle una explicación. Yo le mirs mal, no queria que me diese la posibilidad de irme con Louis, porque lo haria de inmediato, por muy enfadada que estuviese con él. _: Gracias por la cena, Xavi. Comenté antes de besar su mejilla, y marcharme de nuevo hacia el restaurante. Louis y Niall estaban saliendo de él. 

miércoles, 27 de febrero de 2013

Capitulo 5: No sabía que estabas interesado en ella.

Temblaba ante la cercanía que existía entre nosotros, ya casi inexistente. Pero los chicos llegaron, y tuvimos que separarnos. Li: ¿Dónde vamos ahora, _? _: Eh... A un paseo marítimo. N: Suena bien. H: Venga, vamos. Todos subimos de nuevo al coche, y pusimos rumbo hacia ese lugar. Le tenía un cariño especial, porque había sido el primer sitio que me había gustado de verdad de esa ciudad. Por eso quise enseñárselo a los chicos. Quince minutos de viaje, y ya estábamos aparcando. Z: Es increíble... _: Lo sé, siempre que necesito pensar vengo aquí. H: Tienes un país realmente hermoso. N: Yo siempre amé España, para ellos es una simple moda. Li: ¡No digas eso! _: Eso Niall, él sabe decir una sacapuntas. Todos comenzaron a reír, y yo me apoyé en la baranda que separaba el paseo del mar. Zayn no tardó en venir conmigo. Z: ¿Todo bien? _: De maravilla. Z: Entonces, ¿por qué no vienes con nosotros? _: Porque esta es mi parte favorita de todo el paseo. Z: En ese caso me quedaré contigo. _: Zayn, no hace... Lo: Eh, Zayn, no seas egoísta, tú ya tienes a Perrie. Z: No sabía que estabas interesado en ella, Lou. Lo: Ahora ya lo sabes. Entreabrí la boca al escuchar esas palabras, y los miré a ambos, sin saber qué decir. Z: En ese caso, os dejo solos. _: Eh, no, Zayn, por... No me dio tiempo a suplicarle, se marchó sin escucharme. Louis ocupó su lugar, y me miró mientras sonreía. Lo: ¿He hecho algo mal? _: ¿Qué? No, nada, en absoluto, ¿por qué lo dices? Lo: Porque me esquivas... _: No es cierto, si lo hiciese no estaría aquí ahora mismo. Lo: No te he dado tiempo. _: No pienso moverme de aquí. Lo: Yo tampoco. Y ambos cumplimos nuestra palabra. Nos pasamos minutos y minutos allí, mirando el mar, sin movernos, hablando de vez en cuando. Pero, una vez más, nos interrumpieron. H: _, ¿quieres tomar algo? Lo: Gracias por invitarme a mí también, Harold. H: No te hagas la víctima, que tú ya has bebido bastante. Miré a Louis con cara de pocos amigos, ¿me había mentido? Sacudí la cabeza al ver que abría la boca, y miré a Harry. _: ¿Me invitas a un helado? H: Claro, vamos.Dejamos a Louis detrás mientras yo guiaba a Harry hacia una de las cafeterías. Nos miraron raro cuando pedí un par de helados, y no unas copas, pero no tardaron en servirlos. H: Así que te gusta la nata. _: Y el chocolate. H: Por supuesto. Ambos sonreímos mientras cogíamos los helados, y comenzamos a andar de nuevo hacia los chicos. _: ¿Cuándo os iréis? H: Acabamos de venir, ¿ya quieres que nos marchemos? _: ¿Bromeas? Yo estoy encantada, pero quiero mentalizarme. H: Pues lamento decirte que ni nosotros lo sabemos. _: Imposible. H: No tanto. Todos tenemos ganas de descansar, y en Londres es imposible, España está entre nuestros destinos favoritos. _: ¿Eso quiere decir que os podríais quedar durante meses aquí? H: Exacto. Sonreí con amplitud mientras comía de mi helado, feliz por la noticia que acababa de escuchar de la boca de uno de mis ídolos. Al llegar al banco donde estaban los chicos, fuimos víctimas de una mirada asesina de Niall. N: Muy bonito, vais a por comida y no me avisáis  H: Este es el postre, Nialler. N: ¡Pero sigue siendo comida! _: Harry, acompaña a Niall a por el postre, por favor. Harry rodó los ojos, y Niall le siguió emocionado. _: ¿Esto es así todos los días? Li: Y ahora se cortan porque estás tú. Z: Exacto. Lo: Tampoco la asustéis. Li: Somos sinceros. Yo reí ante sus ocurrencias, y me senté al lado de Zayn, dispuesta a esperar allí a Harry y a Niall. Sabía donde iba a llevarles después, a una de las discotecas más conocidas, y con más prestigio de toda la ciudad. Pero decidí callarme, y darles la sorpresa. Minutos después, y cuando los chicos se encontraban contándome sus planes en España, llegaron Niall y Harry. Les pedí que se metieran en el coche, y, tras un par de minutos de viaje, conseguí aparcar en la calle superior a la de la discoteca. Li: ¿ Dónde vamos? _: Ya os he dicho que es una sopesa. H: Pero si ya vamos a llegar... _: En ese caso, no os tendría que importar unos segundos más de espera. Harry resopló  como si de un niño pequeño y caprichoso se tratase, y me siguió hasta la entrada de la discoteca. Allí, todos parecían estar de acuerdo con el plan. Lo: ¡Fieeesta! Z: Venga, _, que te invito a bailar. Yo no pude resistirme a los "encantadores" pasos de baile de Zayn, y no bailé solo una canción  sino que perdí la cuenta cuando Harry me cedió la cuarta copa. Al día siguiente, los rayos de sol me despertaron. Mañanas como aquellas, en las que la cabeza me daba vueltas, sentía unas ganas horribles de vomitar y estaba demasiado sensible como para poder mantener una conversación sin acusar a la otra persona de chillar entendía el porque no bebía  Me di la vuelta, dispuesta a seguir durmiendo, pero me di cuenta de que no estaba sola. Abrí mejor los ojos, y me encontré el pelo castaño de Louis. Me observe a mí misma, y descubrí que solo estaba cubierta por una simple sabana, al igual que él. 

lunes, 25 de febrero de 2013

Capítulo 4: La rueda de prensa y la cena.


Me daban asco, eso era lo único que tenía claro. ¿Cómo se atrevían a ensuciar una relación tan bonita como la que tenía con Xavi? No tenían derecho, eran periodistas, estaban ahí para contar verdades, y no lo primero que se les pasase por la cabeza. Me levanté de la silla de la cocina, y fui hasta mi cuarto. Allí, llamé a Xavi, que seguía durmiendo. X: Dios, qué dolor de cabeza… _: Ahora te dolerá aún más… X: ¿Qué?, ¿qué ocurre? _: ¿Recuerdas que ayer fuimos a una fiesta? X: Sí, claro. _: Bueno, estaba lleno de periodistas y fotógrafos que hicieron todo lo que pudieron desde fuera. Nos sacaron fotos bailando, y cuando salimos tuve que abrazarte para llevarte hasta mi coche, así que también aprovecharon la ocasión… Ahora aseguran que salimos juntos. X: Dime que es broma… _: Ojalá pudiese, Xavi… Bajé la mirada, con lágrimas en los ojos. Todo aquello me podía, ahora mi familia, mis compañeros de universidad y los amigos que había dejado en mi ciudad creerían que ya tenía novio, que estaba bien con alguien, cuando no era así. X: Eh, ven aquí, enana, no llores… Se acercó a mí, y me abrazó hasta que me tranquilicé. X: Vamos a dar una rueda de prensa y lo vamos a negar todo, ¿vale? Todo irá bien, ya verás. _: Está bien. Le sonreí mientras me secaba las lágrimas, y me preparé para llevarlo hasta el estudio, ya que su coche se encontraba aparcado allí. X: Gracias por traerme. _: De nada, pero baja ya, no nos vayan a ver juntos y piensen que tenemos planes de boda. Se echó a reír mientras bajaba de mi coche. Tenía que tomarme todo aquello con humor, o me volvería loca. Después, volví a casa y planché el conjunto que me pondría para la rueda de prensa. Xavi me prometió que él se ocuparía de todo, pero no por eso estaba menos nerviosa. Llevaba casi un año siendo locutora, y jamás había tenido que hablar de mi vida personal para desmentir un rumor. Pero aquello había llegado demasiado lejos. Pensaba en todo aquello mientras terminaba de fregar el salón. Entonces, decidí quedarme en la terraza con Tommo. Lo senté a un lado de la tumbona, y permanecí allí durante un buen rato, tomando el sol. Tanto fue así, que me dejé dormir. Pero mi móvil no estaba de acuerdo con mi descanso, y comenzó a sonar. Me levanté de golpe, asustando así a Tommo, y miré la pantalla. Era Zayn. Tenían la extraña manía de despertarme. _: Hola Zayn. Z: ¡Buenos días _! Te hemos visto en la tele, pero no sabemos qué decían… Bueno, a ti y a Xavi. _: Oh, es que se aburrían y se han puesto a inventar. Z: ¿Falsos rumores entonces? _: Exacto. Z: Qué odiosos son a veces… _: Y tanto… Mi carrera comienza a darme asco. Z: Bueno, piensa que no todos los periodistas son iguales. _: No me queda otro remedio… Z: Yo te llamaba para invitarte a cenar, los chicos y yo no conocemos esto, y nos gustaría dar una vuelta por los mejores sitios. _: Por supuesto, debo aprovechar que mañana es domingo y no tengo clase, ¿a qué hora os viene bien? Z: ¿A las nueve? _: Perfecto, nos vemos a las nueve en la puerta del hotel. Z: Genial _, nos vemos esta noche. _: Hasta luego, Zayn. Colgué mientras sonreía, aunque no tenía muy claro si estaba haciendo bien. No podía acostumbrarme a estar siempre con los chicos, porque estaba claro que algún día tendrían que volver a Londres, y a mí me dolería en el alma. Aún así, ¿cómo rechazar una invitación suya? Sacudí la cabeza mientras me levantaba de la hamaca y volvía al salón. Tommo me siguió, e incluso vino conmigo hasta el sofá, donde se sentó mientras me miraba. Yo marqué el teléfono de mi casa desde el fijo, y esperé a que me contestasen. M: ¿Sí? _: Hola mamá, soy _: M: ¡Hola cariño! ¿Cómo estás? _: Bien, siento no haber llamado estos días, pero he estado liada… ¿Y vosotros cómo estáis? M: ¡Celebrando la gran noticia! _: ¿Qué gran noticia? M: No te hagas la tonta, que os hemos visto a ti y a Javi en la tele. _: Mamá, es Xavi, y no estamos juntos. M: ¿Cómo que no? ¡Pero si se os veía bailando, riendo e incluso abrazados! _: Sí, mamá, Xavi es una persona muy importante en mi vida, pero te aseguro que no es mi novio. _: ¿No os gustan las etiquetas porque lleváis poco tiempo juntos? _: Que no… Mira, tú estate atenta a la tele, vamos a dar una rueda de prensa para hablar de todo esto. M: Sí cariño, lo mejor es confirmarlo todo antes de que alguna te lo quite. _: Lo que tú digas mamá… Te dejó, que tengo que hacer la comida. M: Vale, cuídate cielo. Te quiero. Colgué, pensando que la llamada sólo había empeorado la situación en mi casa, y me dirigí a la cocina. Aún era temprano para almorzar, pero no tenía nada mejor que hacer, así que comencé a preparar el almuerzo. Me emocioné tanto con la comida, que acabé con una pizza, ensalada, tortilla española y macarrones. Y todo eso para una sola persona. Genial, pensé mientras volvía a coger el fijo. X: ¿Diga? _: Xavi, soy _. X: Dime enana. _: Hice comida de sobra… ¿Te vienes a almorzar? X: ¿No tenías nada que hacer, has llamado a tu madre y te ha sacado de tus casillas? _: Exacto… X: En diez minutos estoy allí. Te espero. Ambos colgamos, y yo me dediqué a colocar la mesa para hacer tiempo mientras mi amigo llegaba, Tal y como había prometido, diez minutos más tarde el timbre sonó. Fui a abrir, ilusionada por no tener que comer sola. Pero allí no estaba sólo Xavi, también estaban Louis y Niall.
Los tres me sonrieron, y yo me aparté para que pudiesen pasar. Iba a matar a Xavi, mi apartamento era demasiado sencillo como para meter a dos de mis ídolos dentro. X: Estaba con ellos cuando me has llamado, y se han empeñado en venir. N: ¡Ala, cuánta comida! Lo: Niall, suele decirse “buenos días” primero… Los cuatro reímos mientras nos sentábamos a la mesa. Xavi y yo les contamos lo ocurrido con los periodistas, y que daríamos una rueda de prensa por la tarde. Yo también les conté que Zayn me había llamado, y que esa noche cenaría con ellos y les enseñaría un poco la ciudad. Invité a Xavi, pero ya tenía compromisos. Después de comer, jugamos un par de partidas al Super Mario Galaxy 2, de la Wii, y no paramos de reír mientras lo hacíamos. Pero el tiempo pasaba, y todos teníamos cosas que hacer. X: Creo que me voy a mi casa a irme preparando, la rueda de prensa empieza en una hora… N: Lou, nosotros tenemos firma de discos. Lo: Cierto… Tendremos que irnos entonces. Me despedí de ellos, y les acompañé hasta la puerta. Después, me peiné, maquillé y cambié de ropa. Estaba lista para la rueda de prensa media hora antes de que esta empezase, pero aún así decidí marcharme. Prefería llegar temprano, a llegar tarde. Me monté de nuevo en mi coche, y puse rumbo al lugar donde se haría la rueda de prensa.
Diez minutos más tarde, estaba sentada junto a Xavi, delante de todos aquellos fotógrafos, periodistas y cámaras. Me mareaba ser el centro de atención, amaba pasar desapercibida. X: Bueno, creo que podemos empezar… Primero hablaremos nosotros, luego podréis preguntar lo que queráis. _: Ayer, como sabréis, grabamos nuestro programa, entrevistamos a la banda musical One Direction y nos dirigimos a una fiesta privada a la que habíamos sido invitados. Ambos fuimos en mi coche, yo no tengo la costumbre de beber y prefería llevar a Xavi hasta su casa, a que condujese bajo los efectos del alcohol. X: En la fiesta nos divertimos, y pasamos tiempo juntos, como buenos amigos, pero a la salida, _ quiso ayudarme a llegar a su coche, y por eso me abrazó para llevarme hasta allí. No estamos juntos, y nunca lo hemos estado. _: ¿Alguna pregunta? P: Si no estáis juntos, ¿por qué no os separasteis en toda la fiesta? X: La compañía de _ siempre es agradable, nos llevamos genial y no había motivo para que nos separásemos. P: ¿Por qué se os ve mucho juntos últimamente? _: Porque somos libres, mayores de edad y gastamos nuestro tiempo con quien queremos. X: _, relájate, lo último que tenemos que perder son las formas… _: Está bien… P: ¿Alguno está saliendo con alguien actualmente? _: Yo no. X: Sólo mejor que mal acompañado. Bueno, creo que tenemos que dar la rueda de prensa por finalizada, gracias por venir. Nos levantamos de las sillas, a pesar de las protestas de los periodistas, y recibimos el apoyo de nuestros compañeros de trabajo, que esperaban a la salida del recinto. X: Ahora solo queda rezar para que nos crean… _: Exacto… Bueno, yo me voy, que debo prepararme para la cena y pensar en dónde puedo llevar a los chicos. X: Está bien, ya me contarás. _: No lo dudes. Nos sonreímos, y cada uno se fue por su camino. Él con el resto, y yo hacia mi coche.
Las ocho y media. Terminaba de peinarme, completamente sobrada de tiempo. Estaba nerviosa, y no sabía el motivo. Era una simple cena, ¿por qué temblaba de esa manera? No me entendía. Suspiré mientras me sentaba con cuidado en el sofá para escuchar las noticias, ya que hablaban de la rueda de prensa. P: Esta tarde, _ y Xavi Martínez han dado una rueda de prensa donde han desmentido todos los rumores que aseguraban que estaban juntos. Aún así, sus oyentes están encantados con esta nueva “pareja”, y se niegan a creer que todo sean simples rumores. Oh, genial, ni los fans nos creían ya. Antes de levantarme del sofá, envié mi primer tweet del día. “Chicos, a veces no todo es lo que parece. Xavi y yo os adoramos, pero no estamos juntos.” Tras enviar aquello, cogí mi bolso, lo apagué todo, y salí de casa. Esperaba que aquello fuese suficiente para que tuviesen claro que todo era mentira. Minutos más tarde, salía de mi coche, y volvía a encontrarme con toda esa multitud a la entrada del hotel. Esperaba que no me hablasen, porque no estaba de humor para aguantarles. Por suerte, los cinco ya me esperaban en la puerta. Z: Toma, _, conduces tú. _: ¿Yo? N: Sí, en tu coche no hay asientos para todos. _: Oh, claro. Todos se subieron a aquella furgoneta oscura, la misma de la que habían salido el día anterior, y yo también me monté en ella. Arranqué el motor, y me alejé de allí, dispuesta a llevarles a un restaurante sencillo, bonito y, sobretodo, apartado de todo aquello.
Z: Vaya… Esto es precioso. H: Se tarda un poco en llegar, pero vale la pena. _: Y eso que aún no habéis probado la comida… Todos sonreímos mientras entrábamos al local. Allí ya me conocían, iba con frecuencia, pero verme con los chicos les chocó un poco. Aún así, sé que intentaron actuar con naturalidad. Nos dejaron una mesa y seis menús. N: Cuántos platos… Lo: Niall, prohibido pedir todo lo de la carta. N: Muy gracioso, Louis… Todos reímos mientras leíamos la carta. Yo pedí una tortilla española, no tenía demasiada hambre, pero ese era mi plato favorito. Los chicos pidieron un poco de todo, y nos pasamos casi dos horas sentados allí, comiendo, hablando, bromeando y riendo. Lo: Creo que llegó la hora de dar esa vuelta. Todos asentimos mientras yo pedía la cuenta. Ellos se empeñaron en pagar, y yo me hice la enfadada porque ni siquiera me dejaron dar cinco miserables euros. Por eso, yo fui la primera en marcharme de allí, dejándolos a ellos detrás. Todos, a excepción de Liam, ya habían bebido. O eso me parecía a mí. Y, cuando estaba a punto de abrir la furgoneta, sentí que alguien abrazaba mi cintura. Eran las manos y la chaqueta de Louis. _: Lo, creo que has bebido demasiado… Lo: No, eso es lo peor. No he bebido ni una sola gota de alcohol. Me giré para poder mirarle, y él llevó una mano hasta mi mejilla para acariciarme. Por un momento, me pareció que estábamos solos, que no existía nadie más. Sólo nosotros.

domingo, 24 de febrero de 2013

Capítulo 3: La entrevista y los falsos rumores.


Tras casi diez minutos en la carretera, llegué a la calle del hotel. Tuve que aparcar en una plaza cercana, ya que todo aquello estaba abarrotado de periodistas y fotógrafos que, posiblemente, estuviesen esperando a que Louis saliese, o a que el resto llegase de su paseo. Pasé por recepción sin ningún problema, y me subí al ascensor. Louis me explicó que su habitación estaba en el cuarto piso, así que le di al botón y, segundos más tarde, salía de él. Recorrí el pasillo hasta encontrar la habitación número 290, y respiré hondo antes de picar en la puerta. Por desgracia o por fortuna, Louis abrió de inmediato. Lo: Hola _, pasa por favor. Yo le sonreí mientras obedecía, y escuchaba cómo cerraba la puerta a mis espaldas. _: Deberías ver la que tenéis liada en la entrada del hotel… Lo: Créeme, puedo imaginarlo. Me sonrió, aunque supe que no lo hacía de verdad. Había visto feliz de verdad a Louis en muchas ocasiones, aunque fuese en la distancia, y ahora que estaba en la misma habitación que él, sabía que no podía más. _: Lou, ¿estás bien? Lo: Sí, claro. _: A mí no me engañas… ¿Sabes cómo se llama mi gato? Lo: Ni idea… _: Tommo. Se echó a reír mientras me miraba a los ojos. Debió pensar que era tonta, pero lo único que me importaba era sacarle una sonrisa de las de antes, y lo había conseguido. Lo: Gracias a gente como tú sé que tenemos a las mejores fans del mundo. _: Espero que sepas que las fans de verdad somos aquellas que os vamos a apoyar siempre, las que lloramos cuando lloráis, y sonreímos día a día por vuestra sola existencia. Lo: ¿Cómo podéis sentir algo tan fuerte por nosotros? _: Yo sólo quise saber vuestros nombres, y acabé odiando las cucharas, acordándome de Zayn cada vez que veo un espejo, de Harry cada vez que veo a alguien con pelo rizado o gorro, de Niall cada vez que tengo hambre… Y persiguiendo palomas mientras grito “Kevin”. Volvió a reír mientras negaba con la cabeza. Sí, me tomaba por loca. Lo: Presiento que lo vamos a pasar bien en la entrevista. _: Me encantaría, vosotros me habéis hecho reír un millón de veces, quiero devolveros el favor. Lo: Vivimos de vuestra felicidad, _, así que no hay nada que devolver. Sonreí de manera tierna al escuchar aquellas palabras. Sabía que Louis escondía su lado tierno, pero jamás imaginé que sería para tanto. Pasé un buen rato con él, entre anécdotas, bromas, secretos y, por supuesto, risas y sonrisas. Me marché cuando llegaron los chicos, ya que recordé que había quedado con Xavi un rato antes de empezar el programa para cenar juntos, y me marché de la habitación tras recordarles que nos veríamos en nada. Por suerte, el estudio quedaba a menos de cinco minutos de allí. Subí corriendo las escaleras hasta llegar a nuestro puesto de trabajo. X: Bien, has llegado diez minutos tarde, vuelves a ser tú. _: Se te pasa la vida haciéndome rabiar, Xavi. X: Lo sé, y me encanta. _: Anda, vamos o no podremos comer nada.
Cenamos en el mismo restaurante que el día anterior mientras le contaba a Xavi mi tarde con Louis. Le sorprendió que me llamase, pero aún así me dejó seguir con el relato. X: ¿Los periodistas no te pararon? _: Lo intentaron, pero no lo consiguieron. X: Esa es mi enana. Le sonreí mientras bebía de mi vaso de refresco. Llevaba meses llamándome así, desde que cogimos confianza, y seguía haciéndome ilusión escucharlo. Al terminar de cenar, volvimos al estudio. La entrada estaba llena de periodistas y fotógrafos, lo que nos dificultó de manera exagerada el poder entrar dentro. Una vez en nuestro puesto de trabajo, repasamos las preguntas, acordamos que yo sería la encargada de realizarlas y él de traducirlo todo. Media hora más tarde, los chicos ya estaban con nosotros. Saludaron a todos los trabajadores que se acercaron a ellos, y poco después comenzamos el programa. X: ¡Buenas noches, euroclubbers! _: Como sabéis, esta noche es especial. Desde el día de ayer, compartimos país con los chicos de One Direction, y esta noche están aquí con nosotros. X: Al final del programa, pasaremos un par de llamadas para que podáis decirles lo que queráis a vuestros ídolos, pero antes tenemos un par de cosas programadas. _: La primera de ella, una pequeña entrevista que hemos preparado entre Xavi y yo. Tanto los chicos como yo hablaremos en inglés, pero él irá traduciendo todo lo que digamos. X: Empecemos con las preguntas, entonces. _: Bueno, esta va para Liam, ¿cómo te sientes al saber que hay chicas españolas que aborrecen las cucharas gracias a ti? Los siete comenzamos a reír, y estoy segura de que miles de oyentes hicieron lo mismo. Li: Bueno, es genial saber que tengo unas fans tan buenas y fieles. Me divierte imaginarlas comiendo sopa y demás con tenedor. Volvimos a reír mientras Xavi traducía la respuesta dada por Liam. _: Y ahora vamos con una pregunta para los cinco. ¿Cómo os sentisteis con vuestro viaje a África? Z: Fue algo… Bipolar, al menos desde mi punto de vista. Es increíble saber que estás salvando vidas, pero muy duro reconocer que, a pesar de tus esfuerzos, la situación seguirá siendo crítica. Xavi tradujo de inmediato la respuesta, y después habló Louis. Lo: Para mí fue la mejor experiencia de mi vida. Es increíble ver sonreír a gente que no tiene prácticamente nada, te hace pensar si estás haciendo bien al llorar por cosas que, al lado de sus problemas, son chorradas. Mi compañero repitió la misma acción. _: Bien, yo como directioner puedo decir que pocas veces me he sentido tan orgullosa de vosotros como lo hice cuando supe que estabais en África. Los cinco me sonrieron mientras Xavi transmitía mi mensaje en español. _: Sigamos. Niall, ¿cómo reaccionaste al saber que estaríais de nuevo en España? N: Recuerdo que al principio pensé que era una broma del manager, porque no hago otra cosa que rogarle que nos traigan a este hermoso país, pero al ver que la cosa iba en serio me sentí realmente feliz. Amo España y amo a las españolas. Sonreí al escuchar aquella respuesta, y dejé que Xavi la dijese en nuestro idioma, una vez más. _: Ahora te toca a ti, Harry. Todas sabemos que antes mantenías una relación muy estrecha con tu hermana, ¿sigue siendo así? H: Por supuesto, es mi única hermana, y para mí la familia es realmente importante. La adoro, y si la tocan, se las tendrán que ver conmigo. Todos reímos al ver ese toque agresivo de mi ídolo de pelo rizado, y, cuando vi que Xavi ya había terminado, miré a  Louis, ya que era el próximo que recibiría pregunta. Ya me estaba mirando, y eso me dejó completamente en blanco. Sí, estaba paralizada, en directo y con miles de directioners esperando a que reaccionase.
X: _, ¿estás bien? _: Sí, sólo me he mareado, tranquilo… Bien, Louis, es tu turno, ¿qué es lo que peor llevas de la fama? Lo: Sin ninguna duda, el interés que la prensa muestra hacia mi persona. Al principio era soportable, pero cada día que pasa se me hace más duro. Inventan, especulan, nos persiguen, nos hacen llorar, preocupan a nuestros conocidos y a nuestros fans… En fin, toda una locura. Xavi tradujo todo aquello mientras yo le miraba a los ojos. Lo estaba pasando mal, y aquello se notaba. _: Bien, y ahora vamos con la última pregunta de la entrevista. Zayn, cuando audicionaste en X Factor, ¿imaginaste que llegarías tan lejos? Z: Ni por asomo, no creía que pasase la primera prueba siquiera, pero nunca perdí la ilusión. Todo esto que nos está pasando es increíble, y no creo que lo merezca, así que era incapaz de imaginarlo. Xavi volvió a transmitir en español lo que había dicho Zayn, y después pasamos a otra “fase” de la entrevista. X: Bueno chicos, _ y yo hemos preparado un juego para vosotros. Cada uno debe cantar acapela su canción favorita, da igual que sea de Up All Night o de Take Me Home. N: Parece divertido. _: Lo será, empecemos por… Harry. H: Oh, está bien. Can we fall, one more time? Stopthe tape and rewind Oh and if you walk away I know I’ll fade Cause there is nobody else Its gotta be you  Only you It’s gotta be you only you. Todos le aplaudimos al ver que ya había terminado. X: Zayn, tu turno. Z: Está bien. Would he say he’s in L-O-V-E?  Well if it was me I would  Would he hold you when you’re feeling low 
Baby you should know that I would  Would he say he’s in L-O-V-E? 
Well if it was me I would  Would he hold you when you’re feeling low  Baby you should know that I would.
Volvimos a aplaudir mientras Zayn hacía reeverencias. X: Niall, te toca. N: Genial. I wanna be last yeahBaby let me be your, let me be your last first kiss I wanna be first yeah  Wnna be the first to take it all the way like this  Andif you only knew I wanna be last yeah Baby let me be your last, your last first kiss Baby tell me what to change I'm afraid you'll run away if I tell you What I wanted to tell you yeah
Maybe I just gotta wait Maybe this is a mistake I'm a fool yeah, baby I'm just a fool yeah.
Volvimos a aplaudir mientras yo notaba que mi sonrisa crecía por momentos. _: Liam, deléitanos con tu voz, por favor. Me sonrió antes de empezar a cantar. Li: Oh, tell me tell me tell me how to turn your love on You can get, get anything that you want
Baby just shout it out, shout it out Baby just shout it out, yeah.
Volvimos a aplaudir, cada vez con más ganas, y miré a Louis. _: Lou, sólo quedas tú. Lo: Al fin. Todos reímos, aunque dejamos de hacerlo al ver que comenzaba a cantar. Lo: They don't know about the things we do 
They don't know about the 'I love you'sBut I bet you if they only knew 
They would just be jealous of us They don't know about the up-all-night's 
They don't know I've waited all my life  Just to find a love that feels this right  Baby they don't know about, they don't know about us They don't know how special you are 
They don't know what you've done to my heart They can say anything they want 
'Cause they don't know about us .
Cantó todo aquello mientras me miraba a los ojos, y sentí que cantaba para mí, y no para todo el país. Reaccioné, y anuncié algo. _: Bueno, ahora escucharemos dos canciones de los chicos, de Take me Home. Live While We Are Young y Back For You. X: ¡Volvemos en seguida! Nos hicieron un gesto, indicando que ya podíamos hablar entre nosotros, y me quité los cascos para poder estar más cómoda. Li: Una entrevista genial. X: Está hecha por una directioner, ¿qué esperábais? _: ¡La hemos hecho entre los dos! X: Ya, claro… _: Xavier Martínez, no me dejes como una mentirosa delante de mis ídolos, por favor. Los chicos rieron al ver el pique que había entre nosotros, y aproveché para darles los regalos, ya que los había dejado allí la noche anterior para no olvidarme de ellos en casa. _: Tomad, unos regalos de unas directioners españolas. Los chicos vieron cada regalo con emoción, pero Louis no parecía muy contento, y eso fue algo que notamos todos. H: Lou, ¿todo bien? Lo: No. _: ¿Qué ocurre?, ¿necesitas algo? Lo: Sí, volver a verte.
Fruncí el ceño al escuchar la respuesta de mi ídolo británico, ¿de qué hablaba? _: ¿Qué? Lo: Que, si nos estás dando los regalos ahora, significa que no te veremos más, y no quiero que eso suceda. Li: Yo también quiero volver a verte. Z: ¡Sí, nos has caído muy bien! N: Y a ti también, Xavi. _: Pensaba que teníais una agenda liada… Lo: Y la tenemos, pero siempre nos queda tiempo para divertirnos, y contigo nos divertimos bastante. X_ Volveremos a vernos entonces, pero ahora debemos seguir con el programa, que la canción está a punto de acabar. Todos asentimos mientras volvíamos a colocarnos los cascos. _: Y después de escuchar estas dos maravillosas canciones, vamos con la primera llamada. X: ¿Buenas noches? X: ¡Ah, no me lo puedo creer, estoy en directo! Traduje lo que la fan acababa de decir, y los chicos rieron. Aquella fue la primera de seis llamadas, pero el tiempo se acababa, y los chicos se despidieron junto a nosotros tras agradecer los regalos. Antes de irnos, les di mi teléfono a Liam, Harry y Zayn, mientras Niall me explicaba que su manager le había dejado el mío, y después se marcharon y nos dejaron solos a Xavi y a mí. X: Sí que le has gustado a Louis… _: No digas tonterías. X: Es la verdad, ¿por qué quiere verte de nuevo sino? _: Quieren verme los cinco. X: ¿Quién fue el de la idea? _: Louis, pero eso no significa nada. Además, también quieren verte a ti. X: A eso se le llama cortesía. Bueno, dejemos el tema. Te recuerdo que tenemos fiesta. _: Mierda, lo había olvidado… X: Deberías comprarte una agenda. _: ¡Eso es para viejos como tú! Rió al escuchar mi respuesta mientras abandonábamos el estudio. Nos habían invitado a una fiesta privada, y prometimos ir. Por fortuna, estaba más o menos decente en cuanto al aspecto se refería. _: Vamos en mi coche, así podrás beber sin problema. X: Está bien. Ambos nos montamos en mi coche y, tras quince minutos conduciendo, llegamos al recinto donde se celebraba la fiesta. La entrada estaba repleta de fotógrafos y periodistas, como no. Comenzaban a cansarme, y eso que compartíamos profesión. X: Pasemos rápido y no abras la boca bajo ningún concepto… Asentí mientras pasaba por aquella oleada, y esquivaba preguntas. ¿Por qué tanta expectación de un momento a otro, si nunca me habían hecho caso? Aún así, intenté divertirme allí dentro. Me encontré con compañeros de profesión, artistas españoles, modelos, algún que otro actor… Y bailé quien sabe cuántas canciones con Xavi, que a cada copa estaba más divertido. Yo a las cuatro de la mañana no podía con mi alma, era de esa clase de personas que aguanta hasta la amanecida, pero había tenido una semana muy ajetreada y necesitaba descansar. _: Xavi, ¿nos vamos? X: Claro. Sonreímos mientras nos despedíamos de todos, y salimos fuera, donde aún estaban los periodistas y demás. Más preguntas, más fotos… Qué cansinos. Tuve que dejarme abrazar por mi compañero para llevarlo hasta mi coche, y lo conseguí con mucho esfuerzo. Después, intenté conducir hasta mi apartamento sin dejarme dormir. Lo mejor era que Xavi se quedase en mi apartamento, a saber qué haría si lo dejaba solo en su casa.
Al día siguiente, los rayos de sol me despertaron. Sábado, dulce sábado. Amaba dormir hasta tarde. Me giré, dispuesta a seguir durmiendo, cuando vi a Xavi. La noche anterior, lo recordé todo de pronto. Sonreí al verle dormir, y me levanté con cuidado. Tommo dormía en el salón, pero se despertó al escuchar el ruido de la puerta de mi habitación. Maulló, manifestando su enfado por no haber dormido en la cama, y me siguió hasta la cocina. Allí, encendí la tele para poder escucharla mientras desayunaba. Busqué algún canal de prensa rosa para ver si salían los chicos, aunque odiaba con todo mi ser ese tipo de periodismo, y me tomaba mi café, cuando escuché la noticia bomba. Reportera: Anoche pudimos ver a Xavi Martínez y a _, ambos locutores de un programa de Europa FM, en una actitud muy cariñosa. La gente comentaba su cercanía, pero las imágenes de anoche, en las que salen bailando, abrazados y demás confirman los rumores. Escupí el café, mientras miraba atónita la televisión.

Capítulo 2: El inicio de mi sueño.


X: ¿Tú llegando puntual?, ¿tienes fiebre? _: Yo también te quiero, Xavi. Le escuché reír mientras me sentaba en mi silla. X: ¿Manos a la obra? _: Por supuesto. No fue tarea fácil el realizar la entrevista, todo lo contrario, nos costó mucho trabajo ponernos de acuerdo en cuáles serían las preguntas “ideales”. Evitamos el tema Eleanor, aunque sabíamos que el resto de medios de comunicación no tendrían tanto respeto por Louis. X: Te invito a cenar antes de que empiece el programa. _: Sólo iré porque me muero de hambre. X: Lo importante es que vendrás.
Nos encontrábamos cenando en el restaurante japonés, situado en la esquina de la calle del estudio, cuando mi móvil sonó. _: Xavi, si me disculpas… X: No te preocupes, yo aprovecharé para ir al baño. Me sonrió mientras se levantaba, y yo respondí a la llamada. _: ¿Sí? X: Buenas noches, ¿hablo con _? _: Sí, soy yo, ¿quién eres? Me extrañaba escuchar aquel acento, sabía perfectamente que no era español, pero la voz me sonaba, y no conseguía recordar el motivo. X: Bueno, yo soy Niall Horan… Verás, nuestro manager no habla español, sólo queríamos saber si finalmente habrá entrevista mañana… No sabes la de horas que gasté con un diccionario para preparar todas y cada una de estas palabras… _: Dios mío de mi vida, ¡eres Niall! ¡Claro que habrá entrevista, llevo meses sabiendo que os iba a entrevistar, y nerviosa por ello! N: ¿Eres directioner? _: Lo soy. N: Me alegro saber que nos va a entrevistar un fan, es genial. Reí ante aquellos pequeños fallos, sabiendo que ahora estaba improvisando, y decidí pasar al inglés. _: Será un placer, Niall, nos vemos mañana. N: Hasta mañana guapa, un beso. Sonreí mientras colgaba. ¿Acababa de hablar con Niall Horan por teléfono, o estaba alucinando por los nervios previos a la entrevista? X: ¿Quién era? _: Si te lo cuento no me crees… X: Inténtalo. _: Era Niall. X: ¿Disculpa? _: Lo que escuchas, estoy temblando… X: Qué fuerte… Bueno, será mejor que cenemos, si no queremos quedarnos sin programa. Asentí mientras volvía a comer, con mi mente en otra parte. Al terminar, volvimos al estudio, donde estuvimos resolviendo dudas vía Twitter antes de empezar el programa. Todo eran directioners que querían saber todo sobre la visita de los chicos a nuestro país. Tanto Xavi como yo intentamos contestar a todo, pero no podíamos hacerlo por dos motivos. El primero, porque eran demasiadas, las menciones avanzaban por segundos. Y lo segundo, porque ni él ni yo lo sabíamos todo sobre la agenda de los chicos en España. El programa fue un especial dedicado a mis ídolos en los que recordamos todo lo que sabíamos de su visita al país, atendimos más dudas y, sobretodo, escuchamos historias en las que directioners nos contaban cómo habían conocido a los chicos y demás. En resumen, el día fue agotador, como el resto. Pero, sin duda, la llamada de Niall lo había hecho especial. ¿Cómo habría conseguido mi número? Me lo preguntaba mientras conducía camino a casa. Allí me esperaba Tommo, tan fiel como siempre. Le eché comida, cambié su agua y decidí darme una ducha. Después, me puse el pijama y fui a por él al salón. Lo cogí en brazos, y lo tumbé a mi lado, en la cama. Después, cerré los ojos, y caí rendida de inmediato.
Al día siguiente, me desperté de un humor espléndido, cosa rara en mí. Fui bailando hasta la ducha, donde tardé casi veinte minutos en arreglarme. Me apetecía estar guapa, y por eso me arreglé más de lo normal. Incluso me puse uno de los vestidos nuevos. Llamé a Xavi, que me contó que estaba en la puerta de mi casa, por lo que me di más prisa a la hora de coger mi bolso, ponerme los zapatos y despedirme de Tommo. Bajé las escaleras corriendo, cual niña ilusionada por ir a recibir a su mejor amiga, y me lancé a los brazos de mi compañero, que me sonreía de oreja a oreja. _: ¿Se puede saber a qué viene esta felicidad? La directioner soy yo, guapo, no tú. X: Lo sé, pero tengo una sorpresa para ti, y me muero por dártela. _: ¿A qué esperas entonces? X: Primero debes subir a mi coche, tengo que llevarte a un sitio. _: Está bien. Rodé los ojos mientras me dirigía al coche de Xavi, estaba impaciente, ¿qué tendría preparado para mí?
Fue un viaje largo, en el que no dejé de preguntarle a Xavi adónde íbamos, aunque él siempre guardó silencio. Parecía tan emocionado como yo, su rostro le delataba. Cada vez nos alejábamos más del centro, y, cuando estuvimos a más de media hora de la universidad, tuve claro que ese día no iría a clase. X: Ya hemos llegado. _: ¡Al fin! Nos apeamos del coche, y de inmediato recorrí la zona con la mirada. Llevaba años viviendo allí, pero aquello no me sonaba para nada. _: Xavi, ¿se puede saber a dónde me has traído? X: Me lo agradecerás. Yo seguía sin entender, aquello era una especie de bosque perdido, precioso, pero que sólo tenía naturaleza, nada con lo que pudiese impresionarme. Cuando comenzaba a hartarme de esperar, una furgoneta oscura aparcó al lado del coche de Xavi. Yo fruncí el ceño mientras esperaba a que se abriese, para saber quién se encontraba dentro. Y casi dejo de respirar al ver que eran mis ídolos. Uno por uno, fueron saliendo. Primero Harry, después Liam, más tarde Louis, luego Niall y por último Zayn. Me iba a dar un ataque, y Xavi tuvo que saberlo, porque estuvo todo el rato sujetándome. Sonrieron al vernos, y se encaminaron hacia nosotros. Mi compañero de trabajo comenzó a hablar en inglés mientras me sujetaba. X: Chicos, es un placer volver a veros. H: Podemos decir lo mismo, ¿cómo te va? X: Bastante bien, me han dado una preciosa y maravillosa compañera de trabajo, el programa cada vez tiene más audiencia, y en lo personal todo genial. _: ¿Quieres dejar de decir chorradas? X: No las digo. Li: Nos alegramos de que todo te vaya tan bien. N: Y gracias por llamarnos para ir al programa, de verdad. _: Gracias a vosotros por venir… X: Exacto. Lo: Es un placer, como siempre. Bueno, ¿vamos a dar una vuelta? Todos: Claro. Comenzamos a pasear por los alrededores, entre bromas, preguntas, respuesta y risas. Estaba “haciendo pellas”, pero valía la pena, porque me lo estaba pasando genial. Permanecimos allí toda la mañana, lejos de los periodistas, fotógrafos y demás, e intenté imaginarme lo bien que se sentirían los chicos al quitarse ese gran peso de encima, aunque fui incapaz. Nos marchamos a la una, porque Niall tenía hambre, pero prometimos vernos por la noche en el estudio para grabar el programa. Xavi me llevó hasta casa, y no paré de agradecerle que me hubiese llevado durante todo el camino. Juraría que Tommo se sorprendió al verme tan temprano, rara vez comía en casa, pero aún así lo celebró a su manera. No se separó de mí en toda la tarde. Yo, sin embargo, necesitaba descansar. Llevaba una semana buena, aunque intensa, y eso a día de viernes cobraba factura. Por ello, me disponía a dormir cuando mi móvil sonó. Lo cogí, sin mirar la pantalla para saber quien era, ya que suponía que se trataba de Xavi. _: ¿Sí? X: ¿_? Soy Louis. Oh, mierda. Llevaban dos años pasando de mi existencia, y ahora les había dado por llamarme al móvil. Genial. _: Hola Louis… Intenté usar mi mejor inglés para poder hablar con él. Lo: Niall me ha dejado tu teléfono… Eh, quería agradecerte en nombre de la banda que hayas madrugado y te hayas marchado a las afueras para poder estar un rato con nosotros, pero ya sabes como son los fotógrafos… _: No te preocupes, lo sé perfectamente, y gracias a vosotros por dedicarme toda la mañana. Lo: No ha sido nada, lo primero para nosotros sois las fans, e intentamos demostrarlo siempre que podemos. _: Lo conseguís, por eso tenéis un fandom tan grande. Lo: Aún así no os merecemos. Bueno, cambiando de tema… ¿Tienes algo que hacer esta tarde? Es que los chicos se han ido a dar una vuelta por la ciudad, pero a mí me apetecía aguantar a los periodistas y demás, así que decidí quedarme… _: ¿Quieres quedar conmigo? Lo: Sí, lo sé, es una locura… Lo siento _, no quise ofenderte… _: No digas tonterías, claro que quiero verme contigo, ¿en qué hotel estás? Lo: ¿En serio vendrás? _: Claro. Me dio el nombre del hotel, que quedaba bastante cerca de mi apartamento, y me cambié para estrenar mi otro vestido. Arreglé mi pelo, lo apagué todo y cogí mi bolso. Louis me esperaba, y yo aún no me creía que todo aquello estuviese pasando. Aquel era el inicio de mi sueño, lo tenía muy claro.

sábado, 23 de febrero de 2013

Capítulo 1: I can't change.


_: ¡Gracias por escucharnos una noche más! X: Sois increíbles. Hasta mañana. Ambos sonreímos, y nos quitamos los cascos mientras nos levantábamos. X: ¿Nerviosa? _: Qué preguntas me haces, Xavi… Ambos reímos mientras salíamos por la puerta. X: No tienes porqué estarlo, lo harás genial. _: No lo entiendes… X: Sé que son tus ídolos, pero no por ello deben darte más respeto que el resto de famosos. _: La teoría me la sé, me falla la práctica. X: No cambias, ¿eh? _: I can’t change. X: Nos vemos mañana, Styles. Sonreí mientras terminaba de bajar las escaleras, y veía marchar a Xavi Martínez, mi compañero de trabajo. Yo tenía veinte años, y estaba en tercero de periodismo, pero me había hecho un hueco en Europa FM. Mis compañeros de universidad me envidiaban, porque no entendían que, para hacer que mi voz se escuchase, había empezado desde abajo. Sí, una simple becaria había pasado por varios puestos, todos ellos duros y con sueldos miserables, hasta llegar a dónde estaba. Y ahora me encontraba a menos de 48 horas de conocer a mis ídolos. Llevaba casi dos años siendo directioner, conocí a los chicos gracias a una de mis compañeras de trabajo, que me enseñó uno de sus vídeos. Después, quise investigar, ya que llevo la curiosidad en las venas, y acabé centrando mi mundo y mi vida en ellos cinco. Fueron mi apoyo y mi única compañía durante meses, ya que tuve que mudarme para empezar a estudiar mi carrera, y en mi nueva ciudad no tenía a nadie. Por eso llevaba semanas cardiaca, contando los días que me quedaban para conocerles al fin en persona. Pensaba en todo aquello mientras conducía hacia mi apartamento. Era tarde, y el tráfico era prácticamente inexistente. Pocos minutos más tarde, me encontraba entrando una vez más por la puerta. Mi único compañero de piso me recibió de inmediato. _: Ven aquí, Tommo… Dije sonriente mientras cogía a mi gato en brazos y cerraba la puerta. _: ¿Me has echado de menos? Maulló, y yo me tomé aquello como una respuesta afirmativa. Piqué algo mientras veía la tele, alguna serie de televisión repetida, y después de fui a acostar a la cama junto a Tommo, que tenía la costumbre de dormir a mi lado en la misma cama. Si mi madre me viese… Por fortuna, no me costó trabajo quedarme dormida. Había sido un día agotador. Otro día agotador más. Al día siguiente, me desperté gracias al despertador. Las siete de la mañana. Me duché, vestí y peiné, e incluso me maquillé, aunque de manera natural. No solía hacerlo, pero ese día había quedado con un par de directioners para que me diesen un par de regalos para nuestros ídolos. Justo al salir de la puerta, me sonó el teléfono. _: ¿Diga? X: ¿Tienes un hueco para ir a desayunar? _: Siempre tengo un hueco para mi locutor favorito. X: Mira que eres tonta… ¿Te veo en la cafetería de la esquina de la facultad en quince minutos? _: Allí nos vemos. X: Hasta ahora, _. _: Hasta ahora. Colgamos, y yo comencé a bajar las escaleras, medio dormida aún. Diez minutos más tarde, y tras conducir durante unos cinco minutos, estaba aparcando. Por fortuna, la universidad me pillaba muy cerca de casa. Me apeé del coche y, tras cerrarlo, me encaminé hacia la cafetería donde había quedado minutos antes con Xavi.
Al entrar, busqué con la mirada y le encontré en una de las mesas del final, leyendo un periódico deportivo. Me acerqué tras pedir un café con leche en la barra y recogerlo, y me senté frente suya, sin mediar palabra. X: Buenos días a ti también. _: ¡Pero si acabamos de hablar por teléfono! X: Me encanta hacerte rabiar. Le fulminé con la mirada, aunque no tardé en echarme a reír. X: ¿Planes para hoy? _: Mmm… Uni, uni, uni, comer algo rápido, volar hasta el centro comercial, ver a las directioners, estar un rato con ellas e ir con un catalán a preparar una entrevista para cuatro británicos y un irlándes. Por la noche, grabaré un programa especial sobre mis ídolos con él y después me iré a casa, cenaré algo con Tommo y me acostaré. X: Guau… ¿No te estresa saber que tienes que hacer todo eso? _: Un pocito, pero ya estoy acostumbrada. Le sonreí mientras daba un pequeño sorbo a mi taza. _: ¿Y tú, qué harás? X: Tengo cita médica, firma de libros, que preparar la entrevista contigo, y que grabar el programa, por supuesto. _: ¿Cita médica?, ¿Todo bien? X: Sí, un simple chequeo, yo estoy genial. Asentí mientras terminaba mi café. _: Xavi, debo irme o llegaré tarde a mi primera clase, hablamos luego. X: Vuela, hasta después. Ambos sonreímos mientras yo me levantaba, y me marchaba de allí, camino a la facultad mientras pensaba que a mis ídolos les faltaban menos de 24 horas para aterrizar en mi país. 
El día en la universidad pasó lento, necesitaba salir de allí y que aquel día pasase rápido, necesitaba abrazar a mis ídolos, necesitaba entrevistarles, necesitaba ver que el sueño de miles de directioners se cumplía. Necesitaba tantas cosas y no tenía ninguna... Decidí saltarme la última clase, ya que no me parecía estrictamente necesario asistir a ella, y me marché al centro comercial, donde había quedado con las directioners encargadas de darme los regalos para los chicos. Quince minutos más tarde, me encontraba aparcando en el párking. Como aún quedaba media hora para la hora acordada, decidí darme una vuelta por las tiendas. No me gustaba demasiado aquello de ir de compras, pero acababa de cobrar y necesitaba ropa nueva. Con esa excusa, añadí tres vaqueros, varias camisetas y dos trajes a mi armario. Salí de la última tienda a cinco minutos de la cita, y anduve hasta la cafetería donde había quedado con las chicas, que ya me esperaban allí. Todas: ¡_! Gracias por venir, en serio. _: De nada, chicas, ¿qué, estáis nerviosas? X: Mucho... Algunas podrán ir a recibirles al aeropuerto, pero nosotras no tenemos esa suerte... _: Bueno, yo tampoco podré ir, por si os consuela saberlo... X: Pero tú no irás porque tienes que grabar el programa, nosotras no vamos porque mañana tenemos clase. _: Yo también tengo clase. X: Cierto, estudias periodismo. _: Exacto. Bueno, ¿qué le habéis preparado a los chicos? X: Un diario con fotos, frases, fechas importantes... Cinco camisetas, un retrato de cada uno y una libreta con nuestros usuarios de Twitter, a ver si tenemos suerte y nos siguen... _: Seguro que sí, y seguro que les encantan. Bueno chicas, debo irme, que tengo que preparar la entrevista. Espero volver a veros algún día. Todas: ¡Gracias por venir, _, te queremos! Reí ante su ocurrencia, y cogí mi bolso y la bolsa con los regalos, además de la mía con la ropa. Me marché de allí, dispuesta a reunirme de nuevo con Xavi para planear la entrevista, mientras pensaba que cada vez tenía más cerca a los cinco idiotas de las escaleras.