domingo, 24 de febrero de 2013

Capítulo 2: El inicio de mi sueño.


X: ¿Tú llegando puntual?, ¿tienes fiebre? _: Yo también te quiero, Xavi. Le escuché reír mientras me sentaba en mi silla. X: ¿Manos a la obra? _: Por supuesto. No fue tarea fácil el realizar la entrevista, todo lo contrario, nos costó mucho trabajo ponernos de acuerdo en cuáles serían las preguntas “ideales”. Evitamos el tema Eleanor, aunque sabíamos que el resto de medios de comunicación no tendrían tanto respeto por Louis. X: Te invito a cenar antes de que empiece el programa. _: Sólo iré porque me muero de hambre. X: Lo importante es que vendrás.
Nos encontrábamos cenando en el restaurante japonés, situado en la esquina de la calle del estudio, cuando mi móvil sonó. _: Xavi, si me disculpas… X: No te preocupes, yo aprovecharé para ir al baño. Me sonrió mientras se levantaba, y yo respondí a la llamada. _: ¿Sí? X: Buenas noches, ¿hablo con _? _: Sí, soy yo, ¿quién eres? Me extrañaba escuchar aquel acento, sabía perfectamente que no era español, pero la voz me sonaba, y no conseguía recordar el motivo. X: Bueno, yo soy Niall Horan… Verás, nuestro manager no habla español, sólo queríamos saber si finalmente habrá entrevista mañana… No sabes la de horas que gasté con un diccionario para preparar todas y cada una de estas palabras… _: Dios mío de mi vida, ¡eres Niall! ¡Claro que habrá entrevista, llevo meses sabiendo que os iba a entrevistar, y nerviosa por ello! N: ¿Eres directioner? _: Lo soy. N: Me alegro saber que nos va a entrevistar un fan, es genial. Reí ante aquellos pequeños fallos, sabiendo que ahora estaba improvisando, y decidí pasar al inglés. _: Será un placer, Niall, nos vemos mañana. N: Hasta mañana guapa, un beso. Sonreí mientras colgaba. ¿Acababa de hablar con Niall Horan por teléfono, o estaba alucinando por los nervios previos a la entrevista? X: ¿Quién era? _: Si te lo cuento no me crees… X: Inténtalo. _: Era Niall. X: ¿Disculpa? _: Lo que escuchas, estoy temblando… X: Qué fuerte… Bueno, será mejor que cenemos, si no queremos quedarnos sin programa. Asentí mientras volvía a comer, con mi mente en otra parte. Al terminar, volvimos al estudio, donde estuvimos resolviendo dudas vía Twitter antes de empezar el programa. Todo eran directioners que querían saber todo sobre la visita de los chicos a nuestro país. Tanto Xavi como yo intentamos contestar a todo, pero no podíamos hacerlo por dos motivos. El primero, porque eran demasiadas, las menciones avanzaban por segundos. Y lo segundo, porque ni él ni yo lo sabíamos todo sobre la agenda de los chicos en España. El programa fue un especial dedicado a mis ídolos en los que recordamos todo lo que sabíamos de su visita al país, atendimos más dudas y, sobretodo, escuchamos historias en las que directioners nos contaban cómo habían conocido a los chicos y demás. En resumen, el día fue agotador, como el resto. Pero, sin duda, la llamada de Niall lo había hecho especial. ¿Cómo habría conseguido mi número? Me lo preguntaba mientras conducía camino a casa. Allí me esperaba Tommo, tan fiel como siempre. Le eché comida, cambié su agua y decidí darme una ducha. Después, me puse el pijama y fui a por él al salón. Lo cogí en brazos, y lo tumbé a mi lado, en la cama. Después, cerré los ojos, y caí rendida de inmediato.
Al día siguiente, me desperté de un humor espléndido, cosa rara en mí. Fui bailando hasta la ducha, donde tardé casi veinte minutos en arreglarme. Me apetecía estar guapa, y por eso me arreglé más de lo normal. Incluso me puse uno de los vestidos nuevos. Llamé a Xavi, que me contó que estaba en la puerta de mi casa, por lo que me di más prisa a la hora de coger mi bolso, ponerme los zapatos y despedirme de Tommo. Bajé las escaleras corriendo, cual niña ilusionada por ir a recibir a su mejor amiga, y me lancé a los brazos de mi compañero, que me sonreía de oreja a oreja. _: ¿Se puede saber a qué viene esta felicidad? La directioner soy yo, guapo, no tú. X: Lo sé, pero tengo una sorpresa para ti, y me muero por dártela. _: ¿A qué esperas entonces? X: Primero debes subir a mi coche, tengo que llevarte a un sitio. _: Está bien. Rodé los ojos mientras me dirigía al coche de Xavi, estaba impaciente, ¿qué tendría preparado para mí?
Fue un viaje largo, en el que no dejé de preguntarle a Xavi adónde íbamos, aunque él siempre guardó silencio. Parecía tan emocionado como yo, su rostro le delataba. Cada vez nos alejábamos más del centro, y, cuando estuvimos a más de media hora de la universidad, tuve claro que ese día no iría a clase. X: Ya hemos llegado. _: ¡Al fin! Nos apeamos del coche, y de inmediato recorrí la zona con la mirada. Llevaba años viviendo allí, pero aquello no me sonaba para nada. _: Xavi, ¿se puede saber a dónde me has traído? X: Me lo agradecerás. Yo seguía sin entender, aquello era una especie de bosque perdido, precioso, pero que sólo tenía naturaleza, nada con lo que pudiese impresionarme. Cuando comenzaba a hartarme de esperar, una furgoneta oscura aparcó al lado del coche de Xavi. Yo fruncí el ceño mientras esperaba a que se abriese, para saber quién se encontraba dentro. Y casi dejo de respirar al ver que eran mis ídolos. Uno por uno, fueron saliendo. Primero Harry, después Liam, más tarde Louis, luego Niall y por último Zayn. Me iba a dar un ataque, y Xavi tuvo que saberlo, porque estuvo todo el rato sujetándome. Sonrieron al vernos, y se encaminaron hacia nosotros. Mi compañero de trabajo comenzó a hablar en inglés mientras me sujetaba. X: Chicos, es un placer volver a veros. H: Podemos decir lo mismo, ¿cómo te va? X: Bastante bien, me han dado una preciosa y maravillosa compañera de trabajo, el programa cada vez tiene más audiencia, y en lo personal todo genial. _: ¿Quieres dejar de decir chorradas? X: No las digo. Li: Nos alegramos de que todo te vaya tan bien. N: Y gracias por llamarnos para ir al programa, de verdad. _: Gracias a vosotros por venir… X: Exacto. Lo: Es un placer, como siempre. Bueno, ¿vamos a dar una vuelta? Todos: Claro. Comenzamos a pasear por los alrededores, entre bromas, preguntas, respuesta y risas. Estaba “haciendo pellas”, pero valía la pena, porque me lo estaba pasando genial. Permanecimos allí toda la mañana, lejos de los periodistas, fotógrafos y demás, e intenté imaginarme lo bien que se sentirían los chicos al quitarse ese gran peso de encima, aunque fui incapaz. Nos marchamos a la una, porque Niall tenía hambre, pero prometimos vernos por la noche en el estudio para grabar el programa. Xavi me llevó hasta casa, y no paré de agradecerle que me hubiese llevado durante todo el camino. Juraría que Tommo se sorprendió al verme tan temprano, rara vez comía en casa, pero aún así lo celebró a su manera. No se separó de mí en toda la tarde. Yo, sin embargo, necesitaba descansar. Llevaba una semana buena, aunque intensa, y eso a día de viernes cobraba factura. Por ello, me disponía a dormir cuando mi móvil sonó. Lo cogí, sin mirar la pantalla para saber quien era, ya que suponía que se trataba de Xavi. _: ¿Sí? X: ¿_? Soy Louis. Oh, mierda. Llevaban dos años pasando de mi existencia, y ahora les había dado por llamarme al móvil. Genial. _: Hola Louis… Intenté usar mi mejor inglés para poder hablar con él. Lo: Niall me ha dejado tu teléfono… Eh, quería agradecerte en nombre de la banda que hayas madrugado y te hayas marchado a las afueras para poder estar un rato con nosotros, pero ya sabes como son los fotógrafos… _: No te preocupes, lo sé perfectamente, y gracias a vosotros por dedicarme toda la mañana. Lo: No ha sido nada, lo primero para nosotros sois las fans, e intentamos demostrarlo siempre que podemos. _: Lo conseguís, por eso tenéis un fandom tan grande. Lo: Aún así no os merecemos. Bueno, cambiando de tema… ¿Tienes algo que hacer esta tarde? Es que los chicos se han ido a dar una vuelta por la ciudad, pero a mí me apetecía aguantar a los periodistas y demás, así que decidí quedarme… _: ¿Quieres quedar conmigo? Lo: Sí, lo sé, es una locura… Lo siento _, no quise ofenderte… _: No digas tonterías, claro que quiero verme contigo, ¿en qué hotel estás? Lo: ¿En serio vendrás? _: Claro. Me dio el nombre del hotel, que quedaba bastante cerca de mi apartamento, y me cambié para estrenar mi otro vestido. Arreglé mi pelo, lo apagué todo y cogí mi bolso. Louis me esperaba, y yo aún no me creía que todo aquello estuviese pasando. Aquel era el inicio de mi sueño, lo tenía muy claro.

sábado, 23 de febrero de 2013

Capítulo 1: I can't change.


_: ¡Gracias por escucharnos una noche más! X: Sois increíbles. Hasta mañana. Ambos sonreímos, y nos quitamos los cascos mientras nos levantábamos. X: ¿Nerviosa? _: Qué preguntas me haces, Xavi… Ambos reímos mientras salíamos por la puerta. X: No tienes porqué estarlo, lo harás genial. _: No lo entiendes… X: Sé que son tus ídolos, pero no por ello deben darte más respeto que el resto de famosos. _: La teoría me la sé, me falla la práctica. X: No cambias, ¿eh? _: I can’t change. X: Nos vemos mañana, Styles. Sonreí mientras terminaba de bajar las escaleras, y veía marchar a Xavi Martínez, mi compañero de trabajo. Yo tenía veinte años, y estaba en tercero de periodismo, pero me había hecho un hueco en Europa FM. Mis compañeros de universidad me envidiaban, porque no entendían que, para hacer que mi voz se escuchase, había empezado desde abajo. Sí, una simple becaria había pasado por varios puestos, todos ellos duros y con sueldos miserables, hasta llegar a dónde estaba. Y ahora me encontraba a menos de 48 horas de conocer a mis ídolos. Llevaba casi dos años siendo directioner, conocí a los chicos gracias a una de mis compañeras de trabajo, que me enseñó uno de sus vídeos. Después, quise investigar, ya que llevo la curiosidad en las venas, y acabé centrando mi mundo y mi vida en ellos cinco. Fueron mi apoyo y mi única compañía durante meses, ya que tuve que mudarme para empezar a estudiar mi carrera, y en mi nueva ciudad no tenía a nadie. Por eso llevaba semanas cardiaca, contando los días que me quedaban para conocerles al fin en persona. Pensaba en todo aquello mientras conducía hacia mi apartamento. Era tarde, y el tráfico era prácticamente inexistente. Pocos minutos más tarde, me encontraba entrando una vez más por la puerta. Mi único compañero de piso me recibió de inmediato. _: Ven aquí, Tommo… Dije sonriente mientras cogía a mi gato en brazos y cerraba la puerta. _: ¿Me has echado de menos? Maulló, y yo me tomé aquello como una respuesta afirmativa. Piqué algo mientras veía la tele, alguna serie de televisión repetida, y después de fui a acostar a la cama junto a Tommo, que tenía la costumbre de dormir a mi lado en la misma cama. Si mi madre me viese… Por fortuna, no me costó trabajo quedarme dormida. Había sido un día agotador. Otro día agotador más. Al día siguiente, me desperté gracias al despertador. Las siete de la mañana. Me duché, vestí y peiné, e incluso me maquillé, aunque de manera natural. No solía hacerlo, pero ese día había quedado con un par de directioners para que me diesen un par de regalos para nuestros ídolos. Justo al salir de la puerta, me sonó el teléfono. _: ¿Diga? X: ¿Tienes un hueco para ir a desayunar? _: Siempre tengo un hueco para mi locutor favorito. X: Mira que eres tonta… ¿Te veo en la cafetería de la esquina de la facultad en quince minutos? _: Allí nos vemos. X: Hasta ahora, _. _: Hasta ahora. Colgamos, y yo comencé a bajar las escaleras, medio dormida aún. Diez minutos más tarde, y tras conducir durante unos cinco minutos, estaba aparcando. Por fortuna, la universidad me pillaba muy cerca de casa. Me apeé del coche y, tras cerrarlo, me encaminé hacia la cafetería donde había quedado minutos antes con Xavi.
Al entrar, busqué con la mirada y le encontré en una de las mesas del final, leyendo un periódico deportivo. Me acerqué tras pedir un café con leche en la barra y recogerlo, y me senté frente suya, sin mediar palabra. X: Buenos días a ti también. _: ¡Pero si acabamos de hablar por teléfono! X: Me encanta hacerte rabiar. Le fulminé con la mirada, aunque no tardé en echarme a reír. X: ¿Planes para hoy? _: Mmm… Uni, uni, uni, comer algo rápido, volar hasta el centro comercial, ver a las directioners, estar un rato con ellas e ir con un catalán a preparar una entrevista para cuatro británicos y un irlándes. Por la noche, grabaré un programa especial sobre mis ídolos con él y después me iré a casa, cenaré algo con Tommo y me acostaré. X: Guau… ¿No te estresa saber que tienes que hacer todo eso? _: Un pocito, pero ya estoy acostumbrada. Le sonreí mientras daba un pequeño sorbo a mi taza. _: ¿Y tú, qué harás? X: Tengo cita médica, firma de libros, que preparar la entrevista contigo, y que grabar el programa, por supuesto. _: ¿Cita médica?, ¿Todo bien? X: Sí, un simple chequeo, yo estoy genial. Asentí mientras terminaba mi café. _: Xavi, debo irme o llegaré tarde a mi primera clase, hablamos luego. X: Vuela, hasta después. Ambos sonreímos mientras yo me levantaba, y me marchaba de allí, camino a la facultad mientras pensaba que a mis ídolos les faltaban menos de 24 horas para aterrizar en mi país. 
El día en la universidad pasó lento, necesitaba salir de allí y que aquel día pasase rápido, necesitaba abrazar a mis ídolos, necesitaba entrevistarles, necesitaba ver que el sueño de miles de directioners se cumplía. Necesitaba tantas cosas y no tenía ninguna... Decidí saltarme la última clase, ya que no me parecía estrictamente necesario asistir a ella, y me marché al centro comercial, donde había quedado con las directioners encargadas de darme los regalos para los chicos. Quince minutos más tarde, me encontraba aparcando en el párking. Como aún quedaba media hora para la hora acordada, decidí darme una vuelta por las tiendas. No me gustaba demasiado aquello de ir de compras, pero acababa de cobrar y necesitaba ropa nueva. Con esa excusa, añadí tres vaqueros, varias camisetas y dos trajes a mi armario. Salí de la última tienda a cinco minutos de la cita, y anduve hasta la cafetería donde había quedado con las chicas, que ya me esperaban allí. Todas: ¡_! Gracias por venir, en serio. _: De nada, chicas, ¿qué, estáis nerviosas? X: Mucho... Algunas podrán ir a recibirles al aeropuerto, pero nosotras no tenemos esa suerte... _: Bueno, yo tampoco podré ir, por si os consuela saberlo... X: Pero tú no irás porque tienes que grabar el programa, nosotras no vamos porque mañana tenemos clase. _: Yo también tengo clase. X: Cierto, estudias periodismo. _: Exacto. Bueno, ¿qué le habéis preparado a los chicos? X: Un diario con fotos, frases, fechas importantes... Cinco camisetas, un retrato de cada uno y una libreta con nuestros usuarios de Twitter, a ver si tenemos suerte y nos siguen... _: Seguro que sí, y seguro que les encantan. Bueno chicas, debo irme, que tengo que preparar la entrevista. Espero volver a veros algún día. Todas: ¡Gracias por venir, _, te queremos! Reí ante su ocurrencia, y cogí mi bolso y la bolsa con los regalos, además de la mía con la ropa. Me marché de allí, dispuesta a reunirme de nuevo con Xavi para planear la entrevista, mientras pensaba que cada vez tenía más cerca a los cinco idiotas de las escaleras.