sábado, 23 de febrero de 2013

Capítulo 1: I can't change.


_: ¡Gracias por escucharnos una noche más! X: Sois increíbles. Hasta mañana. Ambos sonreímos, y nos quitamos los cascos mientras nos levantábamos. X: ¿Nerviosa? _: Qué preguntas me haces, Xavi… Ambos reímos mientras salíamos por la puerta. X: No tienes porqué estarlo, lo harás genial. _: No lo entiendes… X: Sé que son tus ídolos, pero no por ello deben darte más respeto que el resto de famosos. _: La teoría me la sé, me falla la práctica. X: No cambias, ¿eh? _: I can’t change. X: Nos vemos mañana, Styles. Sonreí mientras terminaba de bajar las escaleras, y veía marchar a Xavi Martínez, mi compañero de trabajo. Yo tenía veinte años, y estaba en tercero de periodismo, pero me había hecho un hueco en Europa FM. Mis compañeros de universidad me envidiaban, porque no entendían que, para hacer que mi voz se escuchase, había empezado desde abajo. Sí, una simple becaria había pasado por varios puestos, todos ellos duros y con sueldos miserables, hasta llegar a dónde estaba. Y ahora me encontraba a menos de 48 horas de conocer a mis ídolos. Llevaba casi dos años siendo directioner, conocí a los chicos gracias a una de mis compañeras de trabajo, que me enseñó uno de sus vídeos. Después, quise investigar, ya que llevo la curiosidad en las venas, y acabé centrando mi mundo y mi vida en ellos cinco. Fueron mi apoyo y mi única compañía durante meses, ya que tuve que mudarme para empezar a estudiar mi carrera, y en mi nueva ciudad no tenía a nadie. Por eso llevaba semanas cardiaca, contando los días que me quedaban para conocerles al fin en persona. Pensaba en todo aquello mientras conducía hacia mi apartamento. Era tarde, y el tráfico era prácticamente inexistente. Pocos minutos más tarde, me encontraba entrando una vez más por la puerta. Mi único compañero de piso me recibió de inmediato. _: Ven aquí, Tommo… Dije sonriente mientras cogía a mi gato en brazos y cerraba la puerta. _: ¿Me has echado de menos? Maulló, y yo me tomé aquello como una respuesta afirmativa. Piqué algo mientras veía la tele, alguna serie de televisión repetida, y después de fui a acostar a la cama junto a Tommo, que tenía la costumbre de dormir a mi lado en la misma cama. Si mi madre me viese… Por fortuna, no me costó trabajo quedarme dormida. Había sido un día agotador. Otro día agotador más. Al día siguiente, me desperté gracias al despertador. Las siete de la mañana. Me duché, vestí y peiné, e incluso me maquillé, aunque de manera natural. No solía hacerlo, pero ese día había quedado con un par de directioners para que me diesen un par de regalos para nuestros ídolos. Justo al salir de la puerta, me sonó el teléfono. _: ¿Diga? X: ¿Tienes un hueco para ir a desayunar? _: Siempre tengo un hueco para mi locutor favorito. X: Mira que eres tonta… ¿Te veo en la cafetería de la esquina de la facultad en quince minutos? _: Allí nos vemos. X: Hasta ahora, _. _: Hasta ahora. Colgamos, y yo comencé a bajar las escaleras, medio dormida aún. Diez minutos más tarde, y tras conducir durante unos cinco minutos, estaba aparcando. Por fortuna, la universidad me pillaba muy cerca de casa. Me apeé del coche y, tras cerrarlo, me encaminé hacia la cafetería donde había quedado minutos antes con Xavi.
Al entrar, busqué con la mirada y le encontré en una de las mesas del final, leyendo un periódico deportivo. Me acerqué tras pedir un café con leche en la barra y recogerlo, y me senté frente suya, sin mediar palabra. X: Buenos días a ti también. _: ¡Pero si acabamos de hablar por teléfono! X: Me encanta hacerte rabiar. Le fulminé con la mirada, aunque no tardé en echarme a reír. X: ¿Planes para hoy? _: Mmm… Uni, uni, uni, comer algo rápido, volar hasta el centro comercial, ver a las directioners, estar un rato con ellas e ir con un catalán a preparar una entrevista para cuatro británicos y un irlándes. Por la noche, grabaré un programa especial sobre mis ídolos con él y después me iré a casa, cenaré algo con Tommo y me acostaré. X: Guau… ¿No te estresa saber que tienes que hacer todo eso? _: Un pocito, pero ya estoy acostumbrada. Le sonreí mientras daba un pequeño sorbo a mi taza. _: ¿Y tú, qué harás? X: Tengo cita médica, firma de libros, que preparar la entrevista contigo, y que grabar el programa, por supuesto. _: ¿Cita médica?, ¿Todo bien? X: Sí, un simple chequeo, yo estoy genial. Asentí mientras terminaba mi café. _: Xavi, debo irme o llegaré tarde a mi primera clase, hablamos luego. X: Vuela, hasta después. Ambos sonreímos mientras yo me levantaba, y me marchaba de allí, camino a la facultad mientras pensaba que a mis ídolos les faltaban menos de 24 horas para aterrizar en mi país. 
El día en la universidad pasó lento, necesitaba salir de allí y que aquel día pasase rápido, necesitaba abrazar a mis ídolos, necesitaba entrevistarles, necesitaba ver que el sueño de miles de directioners se cumplía. Necesitaba tantas cosas y no tenía ninguna... Decidí saltarme la última clase, ya que no me parecía estrictamente necesario asistir a ella, y me marché al centro comercial, donde había quedado con las directioners encargadas de darme los regalos para los chicos. Quince minutos más tarde, me encontraba aparcando en el párking. Como aún quedaba media hora para la hora acordada, decidí darme una vuelta por las tiendas. No me gustaba demasiado aquello de ir de compras, pero acababa de cobrar y necesitaba ropa nueva. Con esa excusa, añadí tres vaqueros, varias camisetas y dos trajes a mi armario. Salí de la última tienda a cinco minutos de la cita, y anduve hasta la cafetería donde había quedado con las chicas, que ya me esperaban allí. Todas: ¡_! Gracias por venir, en serio. _: De nada, chicas, ¿qué, estáis nerviosas? X: Mucho... Algunas podrán ir a recibirles al aeropuerto, pero nosotras no tenemos esa suerte... _: Bueno, yo tampoco podré ir, por si os consuela saberlo... X: Pero tú no irás porque tienes que grabar el programa, nosotras no vamos porque mañana tenemos clase. _: Yo también tengo clase. X: Cierto, estudias periodismo. _: Exacto. Bueno, ¿qué le habéis preparado a los chicos? X: Un diario con fotos, frases, fechas importantes... Cinco camisetas, un retrato de cada uno y una libreta con nuestros usuarios de Twitter, a ver si tenemos suerte y nos siguen... _: Seguro que sí, y seguro que les encantan. Bueno chicas, debo irme, que tengo que preparar la entrevista. Espero volver a veros algún día. Todas: ¡Gracias por venir, _, te queremos! Reí ante su ocurrencia, y cogí mi bolso y la bolsa con los regalos, además de la mía con la ropa. Me marché de allí, dispuesta a reunirme de nuevo con Xavi para planear la entrevista, mientras pensaba que cada vez tenía más cerca a los cinco idiotas de las escaleras.

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