lunes, 25 de febrero de 2013

Capítulo 4: La rueda de prensa y la cena.


Me daban asco, eso era lo único que tenía claro. ¿Cómo se atrevían a ensuciar una relación tan bonita como la que tenía con Xavi? No tenían derecho, eran periodistas, estaban ahí para contar verdades, y no lo primero que se les pasase por la cabeza. Me levanté de la silla de la cocina, y fui hasta mi cuarto. Allí, llamé a Xavi, que seguía durmiendo. X: Dios, qué dolor de cabeza… _: Ahora te dolerá aún más… X: ¿Qué?, ¿qué ocurre? _: ¿Recuerdas que ayer fuimos a una fiesta? X: Sí, claro. _: Bueno, estaba lleno de periodistas y fotógrafos que hicieron todo lo que pudieron desde fuera. Nos sacaron fotos bailando, y cuando salimos tuve que abrazarte para llevarte hasta mi coche, así que también aprovecharon la ocasión… Ahora aseguran que salimos juntos. X: Dime que es broma… _: Ojalá pudiese, Xavi… Bajé la mirada, con lágrimas en los ojos. Todo aquello me podía, ahora mi familia, mis compañeros de universidad y los amigos que había dejado en mi ciudad creerían que ya tenía novio, que estaba bien con alguien, cuando no era así. X: Eh, ven aquí, enana, no llores… Se acercó a mí, y me abrazó hasta que me tranquilicé. X: Vamos a dar una rueda de prensa y lo vamos a negar todo, ¿vale? Todo irá bien, ya verás. _: Está bien. Le sonreí mientras me secaba las lágrimas, y me preparé para llevarlo hasta el estudio, ya que su coche se encontraba aparcado allí. X: Gracias por traerme. _: De nada, pero baja ya, no nos vayan a ver juntos y piensen que tenemos planes de boda. Se echó a reír mientras bajaba de mi coche. Tenía que tomarme todo aquello con humor, o me volvería loca. Después, volví a casa y planché el conjunto que me pondría para la rueda de prensa. Xavi me prometió que él se ocuparía de todo, pero no por eso estaba menos nerviosa. Llevaba casi un año siendo locutora, y jamás había tenido que hablar de mi vida personal para desmentir un rumor. Pero aquello había llegado demasiado lejos. Pensaba en todo aquello mientras terminaba de fregar el salón. Entonces, decidí quedarme en la terraza con Tommo. Lo senté a un lado de la tumbona, y permanecí allí durante un buen rato, tomando el sol. Tanto fue así, que me dejé dormir. Pero mi móvil no estaba de acuerdo con mi descanso, y comenzó a sonar. Me levanté de golpe, asustando así a Tommo, y miré la pantalla. Era Zayn. Tenían la extraña manía de despertarme. _: Hola Zayn. Z: ¡Buenos días _! Te hemos visto en la tele, pero no sabemos qué decían… Bueno, a ti y a Xavi. _: Oh, es que se aburrían y se han puesto a inventar. Z: ¿Falsos rumores entonces? _: Exacto. Z: Qué odiosos son a veces… _: Y tanto… Mi carrera comienza a darme asco. Z: Bueno, piensa que no todos los periodistas son iguales. _: No me queda otro remedio… Z: Yo te llamaba para invitarte a cenar, los chicos y yo no conocemos esto, y nos gustaría dar una vuelta por los mejores sitios. _: Por supuesto, debo aprovechar que mañana es domingo y no tengo clase, ¿a qué hora os viene bien? Z: ¿A las nueve? _: Perfecto, nos vemos a las nueve en la puerta del hotel. Z: Genial _, nos vemos esta noche. _: Hasta luego, Zayn. Colgué mientras sonreía, aunque no tenía muy claro si estaba haciendo bien. No podía acostumbrarme a estar siempre con los chicos, porque estaba claro que algún día tendrían que volver a Londres, y a mí me dolería en el alma. Aún así, ¿cómo rechazar una invitación suya? Sacudí la cabeza mientras me levantaba de la hamaca y volvía al salón. Tommo me siguió, e incluso vino conmigo hasta el sofá, donde se sentó mientras me miraba. Yo marqué el teléfono de mi casa desde el fijo, y esperé a que me contestasen. M: ¿Sí? _: Hola mamá, soy _: M: ¡Hola cariño! ¿Cómo estás? _: Bien, siento no haber llamado estos días, pero he estado liada… ¿Y vosotros cómo estáis? M: ¡Celebrando la gran noticia! _: ¿Qué gran noticia? M: No te hagas la tonta, que os hemos visto a ti y a Javi en la tele. _: Mamá, es Xavi, y no estamos juntos. M: ¿Cómo que no? ¡Pero si se os veía bailando, riendo e incluso abrazados! _: Sí, mamá, Xavi es una persona muy importante en mi vida, pero te aseguro que no es mi novio. _: ¿No os gustan las etiquetas porque lleváis poco tiempo juntos? _: Que no… Mira, tú estate atenta a la tele, vamos a dar una rueda de prensa para hablar de todo esto. M: Sí cariño, lo mejor es confirmarlo todo antes de que alguna te lo quite. _: Lo que tú digas mamá… Te dejó, que tengo que hacer la comida. M: Vale, cuídate cielo. Te quiero. Colgué, pensando que la llamada sólo había empeorado la situación en mi casa, y me dirigí a la cocina. Aún era temprano para almorzar, pero no tenía nada mejor que hacer, así que comencé a preparar el almuerzo. Me emocioné tanto con la comida, que acabé con una pizza, ensalada, tortilla española y macarrones. Y todo eso para una sola persona. Genial, pensé mientras volvía a coger el fijo. X: ¿Diga? _: Xavi, soy _. X: Dime enana. _: Hice comida de sobra… ¿Te vienes a almorzar? X: ¿No tenías nada que hacer, has llamado a tu madre y te ha sacado de tus casillas? _: Exacto… X: En diez minutos estoy allí. Te espero. Ambos colgamos, y yo me dediqué a colocar la mesa para hacer tiempo mientras mi amigo llegaba, Tal y como había prometido, diez minutos más tarde el timbre sonó. Fui a abrir, ilusionada por no tener que comer sola. Pero allí no estaba sólo Xavi, también estaban Louis y Niall.
Los tres me sonrieron, y yo me aparté para que pudiesen pasar. Iba a matar a Xavi, mi apartamento era demasiado sencillo como para meter a dos de mis ídolos dentro. X: Estaba con ellos cuando me has llamado, y se han empeñado en venir. N: ¡Ala, cuánta comida! Lo: Niall, suele decirse “buenos días” primero… Los cuatro reímos mientras nos sentábamos a la mesa. Xavi y yo les contamos lo ocurrido con los periodistas, y que daríamos una rueda de prensa por la tarde. Yo también les conté que Zayn me había llamado, y que esa noche cenaría con ellos y les enseñaría un poco la ciudad. Invité a Xavi, pero ya tenía compromisos. Después de comer, jugamos un par de partidas al Super Mario Galaxy 2, de la Wii, y no paramos de reír mientras lo hacíamos. Pero el tiempo pasaba, y todos teníamos cosas que hacer. X: Creo que me voy a mi casa a irme preparando, la rueda de prensa empieza en una hora… N: Lou, nosotros tenemos firma de discos. Lo: Cierto… Tendremos que irnos entonces. Me despedí de ellos, y les acompañé hasta la puerta. Después, me peiné, maquillé y cambié de ropa. Estaba lista para la rueda de prensa media hora antes de que esta empezase, pero aún así decidí marcharme. Prefería llegar temprano, a llegar tarde. Me monté de nuevo en mi coche, y puse rumbo al lugar donde se haría la rueda de prensa.
Diez minutos más tarde, estaba sentada junto a Xavi, delante de todos aquellos fotógrafos, periodistas y cámaras. Me mareaba ser el centro de atención, amaba pasar desapercibida. X: Bueno, creo que podemos empezar… Primero hablaremos nosotros, luego podréis preguntar lo que queráis. _: Ayer, como sabréis, grabamos nuestro programa, entrevistamos a la banda musical One Direction y nos dirigimos a una fiesta privada a la que habíamos sido invitados. Ambos fuimos en mi coche, yo no tengo la costumbre de beber y prefería llevar a Xavi hasta su casa, a que condujese bajo los efectos del alcohol. X: En la fiesta nos divertimos, y pasamos tiempo juntos, como buenos amigos, pero a la salida, _ quiso ayudarme a llegar a su coche, y por eso me abrazó para llevarme hasta allí. No estamos juntos, y nunca lo hemos estado. _: ¿Alguna pregunta? P: Si no estáis juntos, ¿por qué no os separasteis en toda la fiesta? X: La compañía de _ siempre es agradable, nos llevamos genial y no había motivo para que nos separásemos. P: ¿Por qué se os ve mucho juntos últimamente? _: Porque somos libres, mayores de edad y gastamos nuestro tiempo con quien queremos. X: _, relájate, lo último que tenemos que perder son las formas… _: Está bien… P: ¿Alguno está saliendo con alguien actualmente? _: Yo no. X: Sólo mejor que mal acompañado. Bueno, creo que tenemos que dar la rueda de prensa por finalizada, gracias por venir. Nos levantamos de las sillas, a pesar de las protestas de los periodistas, y recibimos el apoyo de nuestros compañeros de trabajo, que esperaban a la salida del recinto. X: Ahora solo queda rezar para que nos crean… _: Exacto… Bueno, yo me voy, que debo prepararme para la cena y pensar en dónde puedo llevar a los chicos. X: Está bien, ya me contarás. _: No lo dudes. Nos sonreímos, y cada uno se fue por su camino. Él con el resto, y yo hacia mi coche.
Las ocho y media. Terminaba de peinarme, completamente sobrada de tiempo. Estaba nerviosa, y no sabía el motivo. Era una simple cena, ¿por qué temblaba de esa manera? No me entendía. Suspiré mientras me sentaba con cuidado en el sofá para escuchar las noticias, ya que hablaban de la rueda de prensa. P: Esta tarde, _ y Xavi Martínez han dado una rueda de prensa donde han desmentido todos los rumores que aseguraban que estaban juntos. Aún así, sus oyentes están encantados con esta nueva “pareja”, y se niegan a creer que todo sean simples rumores. Oh, genial, ni los fans nos creían ya. Antes de levantarme del sofá, envié mi primer tweet del día. “Chicos, a veces no todo es lo que parece. Xavi y yo os adoramos, pero no estamos juntos.” Tras enviar aquello, cogí mi bolso, lo apagué todo, y salí de casa. Esperaba que aquello fuese suficiente para que tuviesen claro que todo era mentira. Minutos más tarde, salía de mi coche, y volvía a encontrarme con toda esa multitud a la entrada del hotel. Esperaba que no me hablasen, porque no estaba de humor para aguantarles. Por suerte, los cinco ya me esperaban en la puerta. Z: Toma, _, conduces tú. _: ¿Yo? N: Sí, en tu coche no hay asientos para todos. _: Oh, claro. Todos se subieron a aquella furgoneta oscura, la misma de la que habían salido el día anterior, y yo también me monté en ella. Arranqué el motor, y me alejé de allí, dispuesta a llevarles a un restaurante sencillo, bonito y, sobretodo, apartado de todo aquello.
Z: Vaya… Esto es precioso. H: Se tarda un poco en llegar, pero vale la pena. _: Y eso que aún no habéis probado la comida… Todos sonreímos mientras entrábamos al local. Allí ya me conocían, iba con frecuencia, pero verme con los chicos les chocó un poco. Aún así, sé que intentaron actuar con naturalidad. Nos dejaron una mesa y seis menús. N: Cuántos platos… Lo: Niall, prohibido pedir todo lo de la carta. N: Muy gracioso, Louis… Todos reímos mientras leíamos la carta. Yo pedí una tortilla española, no tenía demasiada hambre, pero ese era mi plato favorito. Los chicos pidieron un poco de todo, y nos pasamos casi dos horas sentados allí, comiendo, hablando, bromeando y riendo. Lo: Creo que llegó la hora de dar esa vuelta. Todos asentimos mientras yo pedía la cuenta. Ellos se empeñaron en pagar, y yo me hice la enfadada porque ni siquiera me dejaron dar cinco miserables euros. Por eso, yo fui la primera en marcharme de allí, dejándolos a ellos detrás. Todos, a excepción de Liam, ya habían bebido. O eso me parecía a mí. Y, cuando estaba a punto de abrir la furgoneta, sentí que alguien abrazaba mi cintura. Eran las manos y la chaqueta de Louis. _: Lo, creo que has bebido demasiado… Lo: No, eso es lo peor. No he bebido ni una sola gota de alcohol. Me giré para poder mirarle, y él llevó una mano hasta mi mejilla para acariciarme. Por un momento, me pareció que estábamos solos, que no existía nadie más. Sólo nosotros.

No hay comentarios:

Publicar un comentario