miércoles, 27 de febrero de 2013
Capitulo 5: No sabía que estabas interesado en ella.
Temblaba ante la cercanía que existía entre nosotros, ya casi inexistente. Pero los chicos llegaron, y tuvimos que separarnos. Li: ¿Dónde vamos ahora, _? _: Eh... A un paseo marítimo. N: Suena bien. H: Venga, vamos. Todos subimos de nuevo al coche, y pusimos rumbo hacia ese lugar. Le tenía un cariño especial, porque había sido el primer sitio que me había gustado de verdad de esa ciudad. Por eso quise enseñárselo a los chicos. Quince minutos de viaje, y ya estábamos aparcando. Z: Es increíble... _: Lo sé, siempre que necesito pensar vengo aquí. H: Tienes un país realmente hermoso. N: Yo siempre amé España, para ellos es una simple moda. Li: ¡No digas eso! _: Eso Niall, él sabe decir una sacapuntas. Todos comenzaron a reír, y yo me apoyé en la baranda que separaba el paseo del mar. Zayn no tardó en venir conmigo. Z: ¿Todo bien? _: De maravilla. Z: Entonces, ¿por qué no vienes con nosotros? _: Porque esta es mi parte favorita de todo el paseo. Z: En ese caso me quedaré contigo. _: Zayn, no hace... Lo: Eh, Zayn, no seas egoísta, tú ya tienes a Perrie. Z: No sabía que estabas interesado en ella, Lou. Lo: Ahora ya lo sabes. Entreabrí la boca al escuchar esas palabras, y los miré a ambos, sin saber qué decir. Z: En ese caso, os dejo solos. _: Eh, no, Zayn, por... No me dio tiempo a suplicarle, se marchó sin escucharme. Louis ocupó su lugar, y me miró mientras sonreía. Lo: ¿He hecho algo mal? _: ¿Qué? No, nada, en absoluto, ¿por qué lo dices? Lo: Porque me esquivas... _: No es cierto, si lo hiciese no estaría aquí ahora mismo. Lo: No te he dado tiempo. _: No pienso moverme de aquí. Lo: Yo tampoco. Y ambos cumplimos nuestra palabra. Nos pasamos minutos y minutos allí, mirando el mar, sin movernos, hablando de vez en cuando. Pero, una vez más, nos interrumpieron. H: _, ¿quieres tomar algo? Lo: Gracias por invitarme a mí también, Harold. H: No te hagas la víctima, que tú ya has bebido bastante. Miré a Louis con cara de pocos amigos, ¿me había mentido? Sacudí la cabeza al ver que abría la boca, y miré a Harry. _: ¿Me invitas a un helado? H: Claro, vamos.Dejamos a Louis detrás mientras yo guiaba a Harry hacia una de las cafeterías. Nos miraron raro cuando pedí un par de helados, y no unas copas, pero no tardaron en servirlos. H: Así que te gusta la nata. _: Y el chocolate. H: Por supuesto. Ambos sonreímos mientras cogíamos los helados, y comenzamos a andar de nuevo hacia los chicos. _: ¿Cuándo os iréis? H: Acabamos de venir, ¿ya quieres que nos marchemos? _: ¿Bromeas? Yo estoy encantada, pero quiero mentalizarme. H: Pues lamento decirte que ni nosotros lo sabemos. _: Imposible. H: No tanto. Todos tenemos ganas de descansar, y en Londres es imposible, España está entre nuestros destinos favoritos. _: ¿Eso quiere decir que os podríais quedar durante meses aquí? H: Exacto. Sonreí con amplitud mientras comía de mi helado, feliz por la noticia que acababa de escuchar de la boca de uno de mis ídolos. Al llegar al banco donde estaban los chicos, fuimos víctimas de una mirada asesina de Niall. N: Muy bonito, vais a por comida y no me avisáis H: Este es el postre, Nialler. N: ¡Pero sigue siendo comida! _: Harry, acompaña a Niall a por el postre, por favor. Harry rodó los ojos, y Niall le siguió emocionado. _: ¿Esto es así todos los días? Li: Y ahora se cortan porque estás tú. Z: Exacto. Lo: Tampoco la asustéis. Li: Somos sinceros. Yo reí ante sus ocurrencias, y me senté al lado de Zayn, dispuesta a esperar allí a Harry y a Niall. Sabía donde iba a llevarles después, a una de las discotecas más conocidas, y con más prestigio de toda la ciudad. Pero decidí callarme, y darles la sorpresa. Minutos después, y cuando los chicos se encontraban contándome sus planes en España, llegaron Niall y Harry. Les pedí que se metieran en el coche, y, tras un par de minutos de viaje, conseguí aparcar en la calle superior a la de la discoteca. Li: ¿ Dónde vamos? _: Ya os he dicho que es una sopesa. H: Pero si ya vamos a llegar... _: En ese caso, no os tendría que importar unos segundos más de espera. Harry resopló como si de un niño pequeño y caprichoso se tratase, y me siguió hasta la entrada de la discoteca. Allí, todos parecían estar de acuerdo con el plan. Lo: ¡Fieeesta! Z: Venga, _, que te invito a bailar. Yo no pude resistirme a los "encantadores" pasos de baile de Zayn, y no bailé solo una canción sino que perdí la cuenta cuando Harry me cedió la cuarta copa. Al día siguiente, los rayos de sol me despertaron. Mañanas como aquellas, en las que la cabeza me daba vueltas, sentía unas ganas horribles de vomitar y estaba demasiado sensible como para poder mantener una conversación sin acusar a la otra persona de chillar entendía el porque no bebía Me di la vuelta, dispuesta a seguir durmiendo, pero me di cuenta de que no estaba sola. Abrí mejor los ojos, y me encontré el pelo castaño de Louis. Me observe a mí misma, y descubrí que solo estaba cubierta por una simple sabana, al igual que él.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario